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martes, 22 de julio de 2014

Barcelonas por el mundo

El pasado mes de junio escuché la intervención de Javier Sanz en "La rosa de los vientos", en la que contaba la fundación de Nueva Barcelona. Unas semanas más tarde vi un programa en televisión (Españoles por el mundo, creo) sobre la Barceloneta (Cerdeña), y me ha dado por rebuscar cuántas Barcelonas hay por el mundo:

Plano de Nueva Barcelona (Serbia).
Nueva Barcelona (Zrejanin, Serbia): Fundada por catalanes que huyeron de la península tras la caída de Barcelona en 1714, por temor a represalias tras la conquista de los Borbones durante la Guerra de Sucesión. Vagaron por Europa, emigrando en varias ocasiones, hasta que el Sacro Imperio Romano Germánico decidió enviar a unos mil catalanes a un territorio recién conquistado al Imperio Otomano en lo que hoy es Serbia. Allí fundaron Nueva Barcelona en 1735, aunque en 1737 los otomanos volvieron a ocupar la zona y provocaron la peste entre la población, cuyos supervivientes abandonaron definitivamente la ciudad. Hoy en día lo único que queda de esa Nueva Barcelona son las moreras que se plantaron para alimentar a los gusanos de sus fábricas de seda.

Barcelona (Aruba): En el Caribe, próximo a la costa Venezolana, se encuentra Aruba, País Autónomo dependiente de Holanda. Aruba fue colonizado por españoles en 1499, y en 1636 pasó a manos holandesas.

Barcelona (Filipinas): Los españoles le pusieron ese nombre debido a la vista panorámica costera que ofrecía.

Nueva Barcelona del Cerro Santo (Venezuela): Fundada en 1634, por el conquistador Joan Orpí, residente en Barcelona (España), de ahí el nombre. Fue refundada en 1671 dos kilómetros más al sur de su primera ubicación. Pertenecía a la Gobernación de Nueva Andalucía.

Escudo de Barcelona (Brasil).
Barcelona (Brasil): Se encuentra en el estado de Río Grande del Norte. Su nombre es bastante actual (1929) pues el primer nombre por el que la ciudad fue conocida fue el de Salgado, en 1864. Aunque su nombre no proviene de nuestra Barcelona, sino de un seringal del Amazonas en el que había trabajado su fundador.

Barceloneta (Cerdeña, Italia): Su nombre oficial es Alguer, pero los catalano hablantes se refieren a ella como Barçaruneta. Fue fundada por los genoveses en el siglo X. En 1353 Aragón venció a una flota genovesa y conquistó la ciudad, introduciéndose el catalán en la isla. Aunque hay organismos que lo fomentan, el alguerés (variante del catalán con influencia del italiano y el sardo) está en franca decadencia. Ya en manos del Reino de España se introdujo el castellano en la zona. En Alguer se celebra la Semana Santa procedente de la tradición aragonesa del siglo XVI.


Barcelona (Inglaterra, Reino Unido): Sita en el condado de Cornualles, sudoeste de Gran Bretaña. El campo de fútbol del equipo local se llama "The new camp", en honor al "Camp Nou", estadio del F.C. Barcelona.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Padre e Hijo: El reinado más largo y el más corto

Retrato de Felipe V (1723).

Tras la muerte de Carlos II, último Habsburgo de España, y la Guerra de Sucesión se dio en España un cambio de dinastía. La casa francesa Borbón comenzó su andadura en este país.

Felipe de Borbón se convirtió en el primer Borbón que reinaría en España, bajo el nombre de Felipe V, apodado el Animoso, el 16 de noviembre de 1700.  Fruto de su primer matrimonio tuvo un hijo al que bautizaron con el nombre de Luis.

Retrato de Luis I el mismo año
de su muerte (1724).
Tras la prematura e inesperada abdicación de Felipe V, Luis se convirtió en rey de España con tan solo 16 años. Pero el reinado le duró poco, el más corto de la historia de España, pues 229 días más tarde de su coronación falleció víctima de la viruela (que contagió a su esposa, Luisa Isabel de Orleans, la cual si pudo superarla). Luis I de España, llamado, entre otros, el Bien Amado (supongo que el origen de este apodo fue los cuidados profesados por su esposa, dos años menor que él, durante su enfermedad).

A la muerte de Luis I, su padre recuperó la corona y se mantuvo como rey de España hasta su muerte, con 62 años, en 1746. Convirtiéndose en el monarca con el reinado más largo en la historia de España, 45 años.

Padre e hijo, los primeros borbones en el trono español, han dejado para la historia esta curiosísima anécdota, el reinado más largo y el más corto, respectivamente, de la historia de España.

lunes, 19 de agosto de 2013

Gibraltar: 300 años de tensión


Peñón de Gibraltar.
Después de una larga temporada sin actualizar, sin escribir y sin participar en esta bitácora, aprovecho que dispongo de algo más de tiempo para publicar una nueva cápsula. Y el tema a tratar he decidido que sea Gibraltar pues en las últimas semanas es la noticia de apertura en cada informativo, tenemos Gibraltar hasta en la sopa.



¿Desde cuándo Gibraltar es británico? ¿Por qué? La respuesta fácil es: desde 1713, a causa del Tratado de Utrecht, y a buscar en Wikipedia... Pero en estos párrafos voy a tratar de introduciros al conflicto de Gibraltar.


La palabra Gibraltar deriva de Tarik ibn Ziyad, nombre del comandante musulmán que, en el año 711, eligió éste lugar para el desembarco de las tropas que invadirían la península. A partir del Siglo XIV el Peñón pasa de unas manos a otras hasta que, en 1462, pasa a ser territorio castellano definitivamente.

En 1701 comienza la llamada Guerra de Sucesión Española. Una Guerra Civil entre borbónicos y austracistas (a esta casa apoyó Inglaterra). Y las principales potencias europeas "entraron en el juego", apoyando a uno u otro bando.

En 1713 se firma el Tratado de Utrecht que pone fin a la guerra, se proclama a Felipe de Anjou (de la casa Borbón) rey de España (bajo el nombre de Felipe V), y se cedía las plazas españolas de Gibraltar y Menorca a Reino Unido.

A este respecto, he rescatado las siguientes frases del artículo X del citado tratado:

"El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre."

Para empezar, se cede la ciudad y el puerto, pero no las aguas que reclama Reino Unido hoy día como suyas, esas en las que los pescadores trabajan y la Guardia Civil patrulla. Pero los británicos se escudan en que son aguas nacionales y les pertenecen. Y mucho menos toda esa tierra que se le ha ido ganando al mar y que ha aumentado considerablemente el tamaño de la colonia.

En el "para siempre" también se apoyan para mantener su soberanía, pero esas mismas palabras aparecen en el artículo que trata la entrega de Menorca, y en cambio no fue para siempre. Volvió a soberanía española en 1802.

"...que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra."

En este punto se apoyó el dictador Franco para cerrar la "verja" en 1969, como respuesta a la promulgación de la Constitución de Gibraltar, en la que se elimina toda opción de cambiar la soberanía del Peñón en contra de los deseos de sus habitantes.

"...que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar"

Eso dice el tratado, claro que hablamos de un acuerdo que cuenta ya con 300 años recién cumplidos. Una ligera modernización no estaría de más.

"Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla."


Este párrafo aclara que si Reino Unido no quiere ejercer su soberanía sobre Gibraltar, España tendrá preferencia en hacerse con ella.

Y la historia del Peñón sigue hasta el Siglo XX con multitud de "encontronazos" entre España y Reino Unido. Durante la Segunda Guerra Mundial los aliados andaban con la mosca detrás de la oreja por si Franco decidía unirse a Alemania y declarar la guerra a Reino Unido con la ocupación de Gibraltar.

Cartel de una de las calles españolas con el nombre de "Gibraltar Español".

En 1967 el Reino Unido hizo un Referéndum en Gibraltar que dio como resultado que la casi totalidad de los gibraltareños quería seguir siendo británicos.

La última acción de Gibraltar ha sido el famoso lanzamiento al mar, en aguas en disputa, de entre 30 y 40 bloques de hormigón que, supuestamente, son para crear un arrecife artificial, pero que pueden esconder otras posibilidades, como ser utilizado para una futura red de telecomunicación. Pero lo que ha provocado más movilizaciones es que estos bloques han inutilizado el caladero en el que los pesqueros españoles faenaban, pues los bloques poseen largos hierros en los que quedarían enganchados las redes de los pescadores.

El asunto de Gibraltar es muy extenso: tensión entre fuerzas de seguridad españolas y gibraltareñas, el aeropuerto, paraíso fiscal, contrabando, gibraltareños que residen en España sin pagar impuestos y un largo etcétera. 

Además, para esta "cápsula de historia" debería dar más detalles de la Guerra de Sucesión Española y del Tratado de Utrecht, pero alargaría demasiado el artículo y no es mi intención pero... volveré.

Y tú que dices ¿Gibraltar español o británico?

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cartas por la Unidad

El 11 de septiembre del presente (2012) y con motivo de la Diada, hubo manifestaciones independentistas en la comunidad de Cataluña. Una semana más tarde (día 18) S. M. el Rey de España ha redactado una carta que ha sido colgada en la recién creada página web de la casa real.

Hay quien ve en la carta claras alusiones a esos sectores independentistas de Cataluña. y de otras partes de España. A continuación reproduzco el mensaje literalmente, tan solo he resaltado algunas frases en negrita, y opinad vosotros mismos:


Carta de S.M. el Rey Don Juan Carlos
Madrid, 18/09/2012
"...Carta de S.M. el Rey..."

S.M. Don Juan Carlos I.
No soy el primero y con seguridad no seré el último entre los españoles que piensa que en la difícil coyuntura económica, política y también social que atravesamos es imprescindible que interioricemos dos cosas fundamentales.

La primera es que solo superaremos las dificultades actuales actuando unidos, caminando juntos, aunando nuestras voces, remando a la vez. Estamos en un momento decisivo para el futuro de Europa y de España y para asegurar o arruinar el bienestar que tanto nos ha costado alcanzar. En estas circunstancias, lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas. No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia. Son, por el contrario, los más adecuados para la acción decidida y conjunta de la sociedad, a todos los niveles, en defensa del modelo democrático y social que entre todos hemos elegido.

La segunda es que, desde la unión y la concordia, hemos de recuperar y reforzar los valores que han destacado en las mejores etapas de nuestra compleja historia y que brillaron en particular en nuestra Transición Democrática: el trabajo, el esfuerzo, el mérito, la generosidad, el diálogo, el imperativo ético, el sacrificio de los intereses particulares en aras del interés general, la renuncia a la verdad en exclusiva.

Son esos los valores de una sociedad sana y viva, la sociedad que queremos ser y en la que queremos estar para superar entre todos las dificultades que hoy vivimos.

Fuente: casareal.es


Y hace pocos días he encontrado de casualidad otro escrito que trata sobre Cataluña y cómo ciertos sectores tergiversan la historia a placer. Desconozco la autoría de la carta, pero supuesta mente ha sido redactada por un catalán que, desde su niñez, le han sido inculcados unos valores y una historia que, con el paso del tiempo, ha descubierto que no era exactamente como se la contaron. Aquí la carta:


Carta de un catalán:

Señera, bandera de Cataluña.
Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare, Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro"... Veíamos la predicción del tiempo en la TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera (la Senyera).

Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia, y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

En la primavera cogíamos las Xirucas (Chirucas, marca de calzado), y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa , el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos...

Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán.

Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español. Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas).

En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada, otro mito.

Descubres que el "Caganet" del belén es una "tradición" que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una "ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes] podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo.

Yo no escribo cartas porque ya bastante tocho he metido... Y si alguien sabe el origen o el autor de esta última carta que, por favor, lo diga en los comentarios.

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