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viernes, 11 de septiembre de 2015

Minicápsulas: Los irlandeses de Franco

Irlandeses con uniforme de La Legión.
Durante la Guerra Civil Española, el General del ejército irlandés O'Duffy, apoyado por la iglesia católica irlandesa, decidió crear una unidad de voluntarios para luchar en el bando nacional.

Se entrevistó con los generales Cabanillas y Mola, quienes apoyaron el proyecto, pero Franco decidió aplazarlo por temor a provocar la intervención soviética.

Una vez que las brigadas internacionales comenzaron a apoyar a la República, Franco aprobó el reclutamiento de voluntarios irlandeses.

En torno a 700 irlandeses se alistaron, muchos de ellos veteranos de la Guerra de Independencia Irlandesa, quedando encuadrados en la XV Bandera de La Legión.

Fuente: Revista "SERGA" nº72

sábado, 28 de junio de 2014

La mesa robada de Franco

El noble español Jacobo Fitz-James Stuart y Colón, III Duque de Liria y Jérica, mandó construir el Palacio de Liria al arquitecto Ventura Rodríguez. El palacio, de estilo neoclásico, se inauguró en 1773. En 1936 fue destruido por los bombardeos franquistas durante la Guerra Civil.

Palacio de Liria (Madrid).
En 1948, el decimoséptimo duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, embajador en Londres nombrado por el dictador Franco, encomendó reconstruir el Palacio, residencia de los Alba en Madrid, al inglés Edwin Luyttens después de la Guerra Civil Española. Pero tras la muerte de Jacobo, en 1953, se interrumpió su reconstrucción. Volvió a ser impulsada por la Duquesa de Alba Cayetana y, en 1956, finalizó su reedificación.

Hoy en día el Palacio de Liria se abre al público cuatro días al mes (obligado por la Ley de Patrimonio). Y este Palacio nos trae a una curiosa historia sobre una mesa de escritorio (historia que me ha descubierto mi madre, por cierto).

Una mesa de escritorio que los alba ya daban por perdida desde la casi destrucción del Palacio de Liria en la Guerra Civil, del que solo quedaron en pie las paredes. Pero muchos objetos de valor se salvaron de las bombas, como fue el caso de esta histórica mesa de la que se desconocía el paradero.

Después de la guerra, en una visita del Duque de Alba a El Pardo, se encontró con su mesa. En ella estaba sentado Ramón Serrano Suñer, conocido como el Cuñadísimo, y ministro de varias carteras.

El Duque, al ver la mesa, la reclamó como suya. Serrano Suñer negó que fuera así, pero el Duque saco una llave de su bolsillo y abrió un cajón que Serrano no había podido abrir.

Así demostró que la mesa era suya y pudo recuperarla. Aunque creo que lo más valioso que se llevó ese día el Duque de Alba es dejar como ladrón al gobierno franquista.

Nota aclaratoria: He leído bastantes fuentes que tratan el tema pero no me ha quedado del todo claro quién era el que se encontraba sentado en la dichosa mesa. Unas fuentes citan que fue Serrano Suñer y otras que fue el mismo Franco. Finalmente me he decantado por la primera opción.

Fuentes principales: El País, Historias de la historia de España.

domingo, 8 de junio de 2014

El español que salvó a Europa de los nazis

Este artículo debería de haber llegado a tiempo para publicarlo el día 6, 70 aniversario del Día D, del mayor desembarco de tropas de la historia y que significó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero debido a problemas técnicos me he retrasado dos días en publicarlo. Aún así coincide con un importante día para el mundo militar pues es el Día de las Fuerzas Armadas españolas (último acto militar que será presidido por el Rey Juan Carlos I).

Quiero hablaros de Joan Puyol, un español considerado por muchos el salvador de Europa. Su papel fue clave para el triunfo de la Operación Overlord, la Batalla de Normandía.

Joan Puyol (Garbo) cuando
trabajaba para el MI5.
Joan nació en Barcelona en 1912. Durante los primeros meses de la Guerra Civil vivió los horrores del anarquismo y el comunismo, hecho que le hizo pasarse al bando franquista. Pero también vivió las atrocidades de la guerra provocadas por fascistas, por lo que acabó por desentenderse.

En 1940, viendo los matices que tomaba la Europa ocupada por el Tercer Reich, Joan intenta aportar su grano de arena para parar los pies a los alemanes. Su mujer, Araceli González, acudió a la embajada británica para ofrecer los servicios de su marido al MI5, servicio de inteligencia británico. Pero allí debieron decirle algo del tipo "¿de qué vas?", y de vuelta a casa. Tras este intento, Joan acudió a proponer los mismos servicios a la embajada alemana. El Abwehr (servicio de inteligencia de la Alemania Nazi) le aceptó como espía, con el nombre en clave Arabel.

Joan, desde Lisboa pero mandando información como si estuviera en Londres, estableció una falsa red de espías y comenzó a ganarse la confianza alemana. Envió cartas secretas de diferente caligrafía, creó sus confidentes inventados con todo detalle. Fue entonces, siendo "Arabel" ya oficialmente espía nazi, que fue aceptado por el MI5 para trabajar como doble agente, con el nombre en clave con el que ha pasado a la historia: Garbo.

Los británicos proporcionaban a Garbo la información que les convenían que conocieran los alemanes, que llegaron a condecorar con la Cruz de Hierro a Joan. Fue a raíz de la Operación Torch, en la que los aliados planeaban el desembarco de tropas en Túnez. Garbo pasó una información muy exacta del lugar y magnitud del desembarco, pero la carta llegó tarde a manos del Reich, debido a problemas de retraso en el servicio postal, a propósito por supuesto.
Bandera de la Alemania Nazi.

Pero la operación más importante en la que participó el español fue la Operación Fortaleza (Fortitude en inglés). Una maniobra de engaño en la que se pretendía hacer creer a los nazis que los aliados desembarcarían en el estrecho de Calais, la zona más cercana a la costa británica, 250 kilómetros al este de Normandía, zona real de desembarco.

Así que el 6 de junio de 1944, los aliados (Estadounidenses, Canadienses y Británicos) desembarcan en las playas de Normandía con los nombres clave: Utah, Gold, Omaha, Juno y Sword.

Tras el inicio del desembarco, el Zorro del Desierto, Erwin Rommel, ordena a unidades desplazadas en Calais que acudan en refuerzo de las playas de Normandía donde estaba sucediendo el desembarco. Es entonces cuando Garbo informa a los alemanes que el ataque es solo una distracción del principal desembarco de Calais, que sería mandado por el propio Patton, general estadounidense que, se podría decir, causaba pavor en sus enemigos.

Hitler en persona creyó la crucial información aportada por su espía Arabel y anuló la orden de refuerzo en Normandía.

Al finalizar la guerra, los nazis amenazaron de muerte a Joan Puyol por engañarles, pero Garbo les volvió a engañar: "No os engañé, os alerté horas antes del desembarco, pero no supisteis defenderos en Normandía y ellos consolidaron la cabeza de puente normanda y desistieron de desembarcar por Calais".

Joan Puyol es, me atrevería a decir, la única persona condecorada por el III Reich (la Cruz de Hierro que ya mencioné) y por el Reino unido, la Orden del Imperio Británico.

Después de la guerra, Joan viajó a Angola, huyendo de posibles represalias de supervivientes nazis. Allí finge su muerte y pasaría los últimos cuarenta años de su vida en Venezuela.

Y fue así como Joan Puyol, un español asqueado del comunismo y el fascismo, admirador de la democracia británica, jugó un papel clave en la historia. ¿Dónde están el reconocimiento a su persona?

"El espía que volvió de la muerte" Recorte de una
publicación británica donde se desvela el
crucial papel de este español en la 2ªGM.

Y por aportar más datos "hispanos" en relación al Día D:

Fuentes principales: Wikipedia, El Confidencial.

lunes, 21 de mayo de 2012

El pueblo fantasma de Belchite


Barricada Carlista en Belchite.

El 24 de agosto de 1937 el ejército de la República Española asedió la ciudad zaragozana de Belchite, en poder del bando nacional, en una maniobra parte de la operación desarrollada para la toma de Zaragoza. Los republicanos se hicieron con Belchite el 6 de septiembre, pero cometieron el error de destinar tan ingente cantidad de hombres y recursos a la toma de esta población que les costó el fracaso de la conquista de Zaragoza.

Pero si volvéis al titular de esta cápsula histórica veréis que no voy a centrarme en el combate, sino en el pueblo en sí ya que, 75 años después de la cruenta batalla, permanece igual, con edificios derrumbados en los que se pueden apreciar las huellas de la guerra.

Belchite nunca se ha reconstruido. En octubre de 1954 se inauguró el “Pueblo Nuevo de Belchite”, una población erigida junto a las ruinas de los edificios devastados por la contienda, ruinas que hoy se conocen como “Pueblo Viejo de Belchite”.

El Pueblo Viejo ha quedado como ejemplo del horror de una guerra, para que no vuelva a suceder. Aunque el motivo exacto de su no reconstrucción fue que Francisco Franco quiso utilizarlo como prueba de que el bando republicano se había excedido en sus asaltos.

Fuere como fuere así está el pueblo a día de hoy:


Pueblo Viejo de Belchite en invierno.

Iglesia de San Agustín.

Cúpula de la Iglesia de San Agustín.

Viviendas del Pueblo Viejo de Belchite.

Diversos edificios del pueblo.

Y lo de pueblo fantasma no solo es porque, obviamente, no viva nadie en esta parte “vieja” de Belchite, sino que se dice que en este lugar suceden cosas “extrañas”, cosa que no me extrañaría teniendo en cuenta la cantidad de muertes que se tuvieron que producir. 

lunes, 16 de abril de 2012

La siesta durante la Guerra Civil Española

Soldado junto a un
 lanzagranadas.
Durante la Guerra Civil Española el bando nacional utilizó lanzagranadas para bombardear a soldados republicanos con octavillas en las que se prometían 3 horas de siesta diarias para quien se pasase al bando franquista.

Y es que ni siquiera durante la guerra los españoles perdonaban el "deporte" nacional por excelencia. La siesta era respetada por ambas facciones, era muy habitual dormir un poco después de comer, antes de volver a la "faena".

La propaganda fue muy utilizada durante la Guerra Civil, en forma de octavillas, emisiones de radio e incluso "oradores" que gritaban de una trinchera a otra. También se utilizaron maneras más ingeniosas, como lanzar panecillos envueltos en octavillas propagandísticas para convencer a las tropas republicanas que en el bando nacional la comida sobraba.

Fuente: laverdad.es

lunes, 12 de marzo de 2012

La capital de España

El artículo cinco de la constitución española dice: "La capital del Estado es la villa de Madrid". Pero no siempre ha sido así. En esta cápsula repasaremos brevemente el baile de capitales de España a lo largo de los últimos siglos.

Escudo de la ciudad de Burgos,
donde se puede leer la
inscripción: "caput castellae".
Durante la edad media no existía el concepto de capital de estado, básicamente porque no había una corte estática, sino itinerante. Los monarcas no fijaban su residencia en un solo lugar, sino que se alojaban en los distintos palacios reales a su disposición en las distintas ciudades del reino.

Aún no habiendo capital de nación como la entendemos hoy día, existían ciudades con cierta distinción. De esta manera nos encontramos en el Reino de Castilla con “caput castellae”, la cabeza de Castilla, honor que vestía la ciudad de Burgos. A su vez, en la Corona de Aragón nos encontramos con Barcelona, la ciudad condal, sede del Conde de Barcelona; y la “cabeza del reino de Aragón”, como llamó a la ciudad de Zaragoza el rey aragonés Pedro IV el del puñalito.

Ya en el siglo XVI, con la unificación de España, Carlos I nombra a Toledo “ciudad imperial”. Aunque a punto estuvo de investir a Granada como capital, debido a la pasión que sentía hacia tal ciudad, pero sus asesores le convencieron de que estaba demasiado lejos de sus intereses en Italia y Centroeuropa.

"Palacio de Carlos V", en Granada.
Finalmente, en 1561 Felipe II nombra Madrid como capital española. Aunque años más tarde, tras la unificación de España y Portugal (1580 a 1640) estuvo a punto de llevar la capitalidad a Lisboa.

Un momento… ¿finalmente? No, no… aún se mudo un par de veces más. 

A comienzos del siglo XVII la capital pasó a ser Valladolid pero solo durante cinco años (1601 a 1606), tras los cuales volvió a Madrid.

Alfonso XIII estuvo a punto de trasladar la capital nacional a Barcelona en 1888, debido al auge que experimentaba la localidad. Pero esta opción no llegó a consumarse.

Mapa del comienzo de la Guerra Civil
Española.
El último desplazamiento de la capital española ocurrió en el siglo XX. Durante la Guerra Civil Española el bando republicano trasladó la capital a Valencia y más tarde a Barcelona, mientras el bando nacional situó “su capital” en Burgos. Al finalizar la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, y hasta el 17 de octubre, se mantiene la capital en la ciudad de Burgos.

Y desde el 18 de octubre de 1939 hasta el día de hoy la capital de España es la Villa de Madrid.


Y yo pregunto…

  • ¿Se habría independizado Portugal de haber ostentado la capitalidad de España?

  • ¿Existiría menos sentimiento independentista en Cataluña si Alfonso XIII hubiera llevado la capital a Barcelona?

jueves, 19 de enero de 2012

El cementerio de las botellas


Coronando el Monte Ezkaba (de 895 metros de altitud), al norte de Pamplona, se encuentra el Fuerte de Alfonso XII. Recibió el nombre del regente que mandó construirlo, pero es más conocido como Fuerte de San Cristobal. Se tiene constancia de que ya en el lugar existían fortines y edificaciones desde el siglo XIII, debido a la importancia estratégica del monte.

Entrada principal de la fortificación.
La edificación del fuerte comenzó en 1877, para lo que tuvieron que volar previamente la cumbre del monte. Tras excavar lo necesario se erigieron varias edificaciones con una altura de hasta tres plantas, aunque no se pueden distinguir desde el exterior debido a que fue “enterrado” para camuflar la fortificación, es decir, las distintas construcciones fueron cubiertas de tierra para confundirse con el terreno. El resultado es bastante bueno ya que desde Pamplona se divisa perfectamente el monte pero apenas se distingue la existencia de los muros y construcciones de la fortaleza. Su levantamiento concluyó en 1912, momento en el que ya había quedado totalmente obsoleto, debido a la aparición de la aviación.

Fachada de la iglesia, uno de los edificios del interior
del fuerte.
El Fuerte de Alfonso XII se convirtió en una cárcel en 1934, después de ligeras modificaciones en su interior para adaptar las distintas dependencias que una prisión requiere, y manteniéndose su uso hasta 1945. Y fue siendo una cárcel cuando más huella ha dejado en la historia y es que, el 22 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil Española, casi 800 presos (en su mayoría militantes republicanos) lograron escapar del fuerte. Todo ello después de elaborar un estratégico plan que consistía en atacar y desarmar a los guardias durante la noche, cuando la vigilancia era menor.

Los fugados comenzaron a descender el monte, pero rápidamente se iniciaron las labores de búsqueda. El mismo día de la huída los militares detuvieron a 259 de los huídos, al día siguiente 186 y el resto fueron capturados los días posteriores. Tan solo tres (3) de los fugados lograron su objetivo de cruzar la frontera con Francia. Más de 200 presos perdieron la vida a manos de los militares.

Dos de los cadáveres encontrados, junto a las botellas que
contienen sus datos personales.
Cercano al fuerte ha sido descubierta una fosa con 131 cadáveres de reclusos que murieron en la prisión entre 1941 hasta 1944, principalmente por enfermedades respiratorias. La fosa es conocida como “el cementerio de las botellas” debido a que cada cuerpo está enterrado junto a una botella de vidrio que contiene un documento con sus datos personales y el motivo de su muerte.


Yo he visitado el Fuerte de San Cristobal, pero no he tenido la suerte de poder ver su interior ya que se encuentra cerrado. Pero he podido rodear sus muros y acceder al foso junto a ellos, lo que me ha permitido comprobar lo inmenso de la construcción. Lo recomiendo encarecidamente a quien se acerque a Pamplona, ya que está a escasos 20 minutos del centro.

Vista aérea del fuerte.
Imagen de Google Mapas.

martes, 4 de octubre de 2011

El Batallón Alpino en la Guerra Civil


Esquiadores del Batallón Alpino.
En agosto de 1936, pocas semanas después del inicio de la guerra, el bando republicano creó el Batallón Alpino con el objetivo de defender hasta primavera la sierra de Guadarrama, en Madrid.

La unidad se componía de escasos 1.000 hombres, la mayoría miembros de las sociedades alpinas madrileñas y habitantes de los pueblos de la sierra, con conocimiento del terreno pero que, en algunos casos, no habían visto nunca unos esquís. Fueron entrenados especialmente para el combate en alta montaña y vestían uniformes rusos de esquiador.

Puede verse la estrella del gorro, al ser los
uniformes cedidos por la URSS.
Ocupaban una línea defensiva de entre 40 y 50 kilómetros de largo. Tuvieron que hacer frente a varios ataques, entre ellos es significativo el que sufrieron en marzo del 38. Durante la noche del día 10, hasta 300 soldados nacionales (entre Requetés y Regulares) se aproximaron sigilosamente, con los cascos de las mulas cubiertos por trapos, hasta el frente republicano. Los apenas 30 esquiadores del batallón alpino que defendían esa línea de frente rechazaron el ataque, pese a la superioridad en número y en equipamiento de los asaltantes, que poseían además artillería ligera.

Testimonios

En uno de los combates en los que se intercambiaban disparos nacionales y republicanos de una trinchera a otra, un soldado del Batallón Alpino gritó: “¡Pero no dispares más, hombre, que le vas a dar a alguien!” ¡Y pararon!.


Y este hecho no es lo único que sorprende de los testimonios de supervivientes del batallón, entrevistados por El País"Otras veces oías: ¡No me cago en tu padre porque seguro que es el mío!".


"Organizábamos encuentros con el enemigo. Ellos tenían tabaco de Canarias, y nosotros, papel de fumar de la fábrica de Alcoy, así que nos lo intercambiábamos. Incluso organizamos un partido de fútbol...", cuenta José Iturzaeta, de 90 años.

Le interrumpe Piter. "¡Ese partido lo organicé yo! Bajé a hablar con ellos [los nacionales] a La Granja y, cuando volví, el mando me quería fusilar por confraternizar con el enemigo. Ya habían escrito mi condena de muerte. Al final me libré porque otro mando intercedió...".

No se que os parece, pero a mí me ha resultado de lo más curiosa esta entrevista (que ya tiene tiempo) a los supervivientes, sobre todo las frases y textos que he destacado, pero tras el enlace tenéis sus declaraciones completas.

Fuente: EL PAÍS.

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