Cápsulas de historia de España, personajes influyentes, unidades y gestas militares, fuerzas y cuerpos de seguridad, lugares importantes y curiosos, etc; narradas de forma breve y destinadas a un público aficionado pero no experto.
La isla de Los Faisanes, situada en el río Bidasoa, entre Irún (España) y Hendaya (Francia), de una superficie de aproximadamente dos mil metros cuadrados es el condominio más pequeño del mundo.
Desde el Tratado de Bayona de 1856 su soberanía la comparten ambos países, ejerciéndola España de Febrero a Julio, y Francia el resto del año.
La isla ha sido utilizada como terreno "neutral" en diversos actos entre España y Francia, como la firma del Tratado de los Pirineos de 1659, que ponía fin a la Guerra de los Treinta Años; o el acuerdo de matrimonio entre Luis XIV de Francia y la infanta de España María Cristina de Austria.
Existen dos teorías mayoritarias sobre el origen de este gran navegante que pasó a la historia por descubrir el Nuevo Mundo, que no recibiría su nombre por cierto.
Monumento a Colón en Manhattan.
Una de esas teorías afirma que nació en Génova. La segunda apunta a su origen catalán, apoyándose, entre otras pistas, en los giros lingüísticos, propios del catalán, que aparecen en sus escritos en castellano, como así lo afirma el historiador peruano Luis Ulloa.
Hernando Colón, hijo del descubridor, se encargó de que el misterio sobre el origen de su padre permaneciera como tal, afirmando, en el libro "Historia del Almirante Don Cristóbal Colón", que su padre quería mantener oculto su origen:
"algunos, que en cierta manera piensan oscurecer su fama, dicen que fue de Nervi; otros, que de Cugureo, y otros de Buyasco, que todos son lugares pequeños, cerca de la ciudad de Génova [...] y otros, que quieren engrandecerle más, dicen que era de Savona, y otros que genovés; y aún, los que más le suben a la cumbre, le hacen de Plasencia,[...]"
La Plasencia que menciona no es otra que la ciudad extremeña de la provincia de Cáceres, otra de las localidades que afirman ser la cuna de Colón.
De la hipótesis aragonesa surgen ramificaciones que ubican a Cristobal Colón en distintas poblaciones baleares entre Ibiza y Mallorca. Una de ellas Dalt Vila, donde residía una familia de nombre "Colom".
Decenas de historiadores aportan pruebas de que Colón es de lugares tan distintos como Sevilla, Guadalajara, Galicia o Portugal (hay historiadores que apuntan que los giros lingüísticos de sus escritos en castellano provienen del gallego o el portugués, y no del catalán). Pero también encontramos la ciudad natal del almirante en Inglatera, Córcega, Noruega, Grecia, Suiza (existe aún una familia "Colomb" en Ginebra) o Croacia. Así que, periódicamente, aparecen noticias o estudios que confirman o cambian la nacionalidad de Cristóbal Colón, incluso una investigación policial que demuestra su origen catalán.
Hace mucho tiempo me hice con una biografía de Colón (que no tengo a mano ahora mismo, desgraciadamente) en la que decía algo así como que él mismo se nominó como extranjero en Aragón, pero que la explicación puede llevarnos al posible origen judío del almirante, pero sefardí (judío español). Esta tesis también es apoyada por diversos historiadores, algunos ubican al Colón judío en Extremadura.
Y ahora que ya te has leído este artículo, te aviso que aquí no vas a encontrar la respuesta a la pregunta que lo encabeza, porque como ya te digo: no se sabe con certeza. Parece que es uno de esos misterios que seguirán permaneciendo como tal, y más aún si los historiadores no se ponen de acuerdo.
Pero, ¿qué más da? o eso pienso yo, que no me decido entre pensar si Colón sería del Barça o del Génova FC. Si mañana Colón se levanta de su tumba (otro asunto que da para escribir bastante) y nos dice que nació en Lisboa, ¿se retiraría su estatua de la Plaza del Portal de la Paz de Barcelona? Pues espero que no.
La tortilla de patatas, ese rico
plato tan español que ha recibido nuestro gentilicio tiene,
como todo en esta vida, su origen y su historia.
Tortilla de patatas "española".
El primer escrito en el que se tiene constancia de la
existencia de la tortilla de patatas se remonta a 1817. En el documento
"memorial de ratonera" dirigido a las Cortes de Navarra se hace
referencia, entre otros asuntos, a este plato:
"...dos o
tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben
hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u
otra cosa..."
Una fecha, en mi
opinión, un poco tardía para el origen de esta receta tan sencilla de “inventar”,
teniendo en cuenta que la patata llevaba más de tres siglos en la península
para entonces.
Hay quien especifica más
sobre sus orígenes y atribuye la receta al general carlista Tomás de
Zumalacárregui, quien inventaría la tortilla de patatas por ser un plato
sencillo y consistente para los soldados. También se dice que la idea original no es del general, sino de una mujer navarra que prepararía un revuelto
con los únicos ingredientes que tenía: huevos, cebolla y patatas. Si nos decantamos
por alguna de estas teorías nos iríamos a la Primera Guerra Carlista, entre
1833 y 1840.
Sin embargo, hay
investigaciones al respecto que defienden que la tortilla española apareció en
Villanueva de la Serena (Badajoz) unos años antes, en 1798.
Esta última teoría me
encaja más, o mejor dicho, encaja mejor con lo que voy a escribir a
continuación.
Tortilla sin patatas "francesa".
La tortilla francesa
En una de las muchas fuentes que he consultado (en realidad la primera y que me dio la idea para
esta “cápsula”) dice que durante la Guerra de Independencia Española la
tortilla de patatas ya era una receta popular.
El asedio de Cádiz por
parte de tropas francesas provocó que en la ciudad comenzase a escasear las
patatas, por lo que se siguió haciendo la tortilla pero sin patatas. Aunque esta
receta si era conocida desde siglos atrás, se le comenzó a llamar “tortilla
francesa”.
Y es que en época de
penuria se agudiza el ingenio. Y para ejemplo lo que se dio durante la Guerra Civil
Española que, a falta de patatas, utilizaban mondas de naranja; o en la post
guerra, que, a falta de huevos, utilizaban una mezcla de leche (o agua) y harina.
Y no puedo evitar hacer la pregunta... ¿y a tí, te gusta la tortilla con o sin cebolla?
Representación del martirio al
misionero Cipriano Barace.
Para quien me siga en twitter sabrá que, bastante a menudo, publico "tuits" con efemérides. Y ha sido haciendo esto cuando me he topado con una de esas cientos de personas que, desde finales del siglo XV, se fueron a "hacer las Américas".
En 1641 nace en Isaba (Navarra) Cipriano Barace. Su clara vocación religiosa le llevó a ingresar en la orden de los Jesuitas.
Se embarcó voluntariamente para acudir al Perú, desde donde partiría para realizar tareas evangelizadoras. Se le encomendó la tarea de explorar territorios de la actual Bolivia.
En 1682 fundó la población de Loreto, habitada por indios "moxos". Con el paso de los años siguió estableciendo varios poblados (fundó Trinidad en 1687), evangelizando (bautizó a más de 10.000 indios) y enseñando a los nativos americanos diversos oficios como albañilería, agricultura, construcción...
Pero su acción más conocida (o la que más me ha llamado la atención) fue la de introducir la ganadería en esa zona, el Alto Perú, actual estado boliviano del Beni. La labor que se propuso no era fácil, acarrear reses hasta allí era complicado.
Pidió limosna a los españoles, la suficiente para reunir varios centenares de animales, y se dispuso a conducirlos hasta Loreto y Trinidad. Recorrió más de 500 kilómetros, a través de bosques, selvas y terrenos pantanosos, pero llegó, completamente extenuado tras más de cincuenta días de marcha, pero llegó. Como es de esperar la mayoría de las cabezas de ganado se quedaron por el camino, seguramente alimentaran a la propia expedición. El jesuita entro a Loreto a lomos del toro que guiaba la manada.
Monumento en Bolivia en honor al jesuita Barace.
Gracias a la aventura del padre Barace los indios "moxos" aprendieron el arte de la ganadería y mejoraron en el arte de la agricultura.
El 16 de septiembre de 1702 un grupo de indios atacó a Cipriano Barace y su séquito mientras cruzaban una zona pantanosa. El jesuita fue herido por varias flechas y un indio le golpeó mortalmente en la cabeza con una macana (una especie de garrote), a la vez que le arrebataba el crucifijo que portaba.
A día de hoy, más de tres siglos más tarde, la senda que utilizó el jesuita para su tarea de guiar al ganado hasta los "moxos" es conocida como "Camino Barace".
Y en Trinidad (Bolivia) una avenida lleva el nombre de Cipriano Barace, donde hay un monumento en honor del misionero navarro. Además, en San Ignacio de Moxos (a setenta kilómetros de Trinidad), existe una parroquia jesuita con un museo en el que se conserva una costilla del padre Barace.
La Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen
Foral de Navarra (LORAFNA), de 10 de agosto de 1982, establece en su artículo
7.1:
"El escudo de Navarra
está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el
centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real,
símbolo del Antiguo Reino de Navarra".
Actualmente así es el escudo de Navarra y, como todos los
blasones, tiene su historia y su porqué.
Hace 800 años (y unos pocos días…), el 16 de julio de 1212
exactamente, tuvo lugar en la provincia de Jaén la Batalla de Las Navas de
Tolosa, en la cual los ejércitos de los reyes cristianos Alfonso VIII de
Castilla, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón se enfrentaron a una
fuerza almohade que les doblaba en número, y cuyo rey decía que “quería llegar
a Roma y dar de beber en su río a su caballo”.
Eslabones de cadenas de Las Navas de Tolosa conservados en el Palacio de Navarra.
Los tres reyes cristianos se alzaron con la victoria, una de
las más importantes de La Reconquista (y de la historia bélica mundial). Y además nos ha dejado algunas de esas
curiosidades que me gusta publicar.
Las cadenas del escudo navarro representan las usadas por
esclavos para encadenarse alrededor de la tienda del rey moro Miramamolín el
Verde e impedir la entrada de los soldados enemigos. Se dice que Sancho VII de
Navarra (apodado el fuerte), medía más de dos metros veinte de altura y que
podía manejar el mandoble con una sola mano, y que, durante el asalto final a
la tienda del rey moro, rompió las cadenas con su propia espada.
Esas son las cadenas que figuran en el escudo de Navarra. Y
la esmeralda del centro representa la que Miramamolín llevaba en su turbante.
Sello de Sancho el Fuerte anterior a las cadenas, usado hoy en día como símbolo independentista.
Desde entonces Sancho el Fuerte adoptó las cadenas como sello
personal, sustituyendo al “arrano beltza” (águila negra en euskera). En 1234
las cadenas se comenzaron a utilizar como blasón del Reino de Navarra.
Las cadenas también aparecen en los emblemas de numerosas localidades
y regiones españolas e incluso en las francesas que son territorios
históricos navarros.
Carlomagno, Rey de los francos, construyó un gran imperio que abarcaba varios países de Europa occidental, incluida la Marca Hispánica, un conjunto de condados, dependientes del Imperio Carolingio, ubicado en los Pirineos y que servía de frontera defensiva entre el territorio franco y el de la España musulmana.
En el año 777 Carlomagno forma una alianza militar con algunos líderes árabes para derrocar al emir de Córdoba, Abderramán I. Por este motivo el rey franco acudió a Zaragoza con un gran ejército, pero lo que me interesa reseñar en esta entrada no es la batalla entre francos y moros, sino la que sucedió a la vuelta de este gran ejército carolingio a territorio francés.
En agosto de 778 el ejército franco fue emboscado y recibió un duro golpe, duro y hasta entonces único. Nunca antes había ocurrido, hablamos pues de la primera derrota militar de Carlomagno.
Representación de la Batalla de Roncesvalles (Navarra).
No se conoce exactamente el lugar de la batalla, probablemente fue en Valcarlos (Navarra) próximo al desfiladero de Roncesvalles (Navarra). Tampoco se sabe a ciencia cierta la identidad de los atacantes: vascones (habitantes de Navarra y parte de Aragón, La Rioja y Guipúzcoa), árabes o ambos, aunque en la mayoría de las fuentes atribuyen el ataque a tribus vasconas.
Retrato de Carlomagno.
Sea quien fuere, se abalanzaron sobre la retaguardia del ejército franco, formada por 20.000 hombres al mando de Roldán, sobrino de Carlomagno. Aprovechando la estrechez del paso atacaron con dardos, piedras y un armamento bastante inferior al franco. Los francos fueron aniquilados, incluido su comandante Roldán. Sus armas y armaduras pesadas no les muy útiles contra unos ligeros guerreros salidos de la nada y que actuaban con rapidez y desde una posición más elevada.
Estos vascones, tras alzarse con la victoria en la batalla se hicieron con un suculento botín y desaparecieron rápidamente del lugar. Esta derrota supuso un duro golpe para el Imperio de Carlomagno, siendo uno de los episodios más recordados durante la Edad Media, y que inspiró en el siglo XII el poema más importante de la épica medieval francesa, el Cantar de Roldán.
Vascones o musulmanes, pero otro gran episodio histórico acaecido en suelo español...
…el euskera se usó como uno de los idiomas en clave en el ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial?
Aprovechando la “multiculturalidad” que existía en el ejército de Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial se usaron varias lenguas maternas poco conocidas para transmitir mensajes por radio en clave, como el oswego, el iroqués, el shaishai y el euskera.
El impulsor del uso del euskera como clave fue el teniente coronel norteamericano Ernesto Carranza, mejicano de ascendencia vasca, tras comprobar que había suficientes soldados de origen vasco.
El mensaje más importante que se emitió en euskera sucedió el 7 de agosto de 1942 a las 2:30 horas de la madrugada y decía: “SAGARRA ERAGINTZA ZAZPI” (La operación manzana comenzará a las siete). Esa frase arrancaba el comienzo del desembarco de Guadalcanal (Filipinas), una de las batallas más importantes de la Segunda Guerra Mundial.
Coronando el Monte Ezkaba (de 895 metros de altitud), al norte de Pamplona, se encuentra el Fuerte de Alfonso XII. Recibió el nombre del regente que mandó construirlo, pero es más conocido como Fuerte de San Cristobal. Se tiene constancia de que ya en el lugar existían fortines y edificaciones desde el siglo XIII, debido a la importancia estratégica del monte.
Entrada principal de la fortificación.
La edificación del fuerte comenzó en 1877, para lo que tuvieron que volar previamente la cumbre del monte. Tras excavar lo necesario se erigieron varias edificaciones con una altura de hasta tres plantas, aunque no se pueden distinguir desde el exterior debido a que fue “enterrado” para camuflar la fortificación, es decir, las distintas construcciones fueron cubiertas de tierra para confundirse con el terreno. El resultado es bastante bueno ya que desde Pamplona se divisa perfectamente el monte pero apenas se distingue la existencia de los muros y construcciones de la fortaleza. Su levantamiento concluyó en 1912, momento en el que ya había quedado totalmente obsoleto, debido a la aparición de la aviación.
Fachada de la iglesia, uno de los edificios del interior
del fuerte.
El Fuerte de Alfonso XII se convirtió en una cárcel en 1934, después de ligeras modificaciones en su interior para adaptar las distintas dependencias que una prisión requiere, y manteniéndose su uso hasta 1945. Y fue siendo una cárcel cuando más huella ha dejado en la historia y es que, el 22 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil Española, casi 800 presos (en su mayoría militantes republicanos) lograron escapar del fuerte. Todo ello después de elaborar un estratégico plan que consistía en atacar y desarmar a los guardias durante la noche, cuando la vigilancia era menor.
Los fugados comenzaron a descender el monte, pero rápidamente se iniciaron las labores de búsqueda. El mismo día de la huída los militares detuvieron a 259 de los huídos, al día siguiente 186 y el resto fueron capturados los días posteriores. Tan solo tres (3) de los fugados lograron su objetivo de cruzar la frontera con Francia. Más de 200 presos perdieron la vida a manos de los militares.
Dos de los cadáveres encontrados, junto a las botellas que
contienen sus datos personales.
Cercano al fuerte ha sido descubierta una fosa con 131 cadáveres de reclusos que murieron en la prisión entre 1941 hasta 1944, principalmente por enfermedades respiratorias. La fosa es conocida como “el cementerio de las botellas” debido a que cada cuerpo está enterrado junto a una botella de vidrio que contiene un documento con sus datos personales y el motivo de su muerte.
Yo he visitado el Fuerte de San Cristobal, pero no he tenido la suerte de poder ver su interior ya que se encuentra cerrado. Pero he podido rodear sus muros y acceder al foso junto a ellos, lo que me ha permitido comprobar lo inmenso de la construcción. Lo recomiendo encarecidamente a quien se acerque a Pamplona, ya que está a escasos 20 minutos del centro.
Saint-Pierre et Miquelon (San Pedro y Miguelón) es un archipiélago situado a escasos kilómetros del este de Canadá, pero no pertenece al país norteamericano, es uno de los territorios de ultramar de Francia.
La relación con España no está relacionada con ninguna batalla gloriosa, sino con su curiosa bandera.
La bandera (de uso local pero no oficial) de este territorio es algo compleja. Se compone de dos partes: A la derecha se puede observar un barco, el Grande Hermine, en el que Jacques Cartier (su descubridor, de origen francés) llegó a la isla en 1535; a la izquierda aparecen tres enseñas, de abajo a arriba: la de Normandía (norte de Francia), la de Bretaña (Noroeste de Francia) y la de Euskadi. Sí, la Ikurriña.
Las tres banderas de territorios europeos aparecen simplemente para indicar los lugares de origen de la mayoría de su población.
La cápsula de hoy no tiene, quizás, demasiado interés, pero no muchos podrán decir que sea una historia muy conocida.
Ha llegado a mi correo electrónico un recorte de periódico. Se trata de un artículo, publicado el 16 de octubre de este año en “La Voz de Galicia”, en el que Pablo Mosquera, fundador de Unidad Alavesa, dedica unas palabras a la Guardia Civil. Simpatizo con su postura y por ello os muestro el artículo íntegro:
¡Gracias, Guardia Civil! Por Pablo Mosquera
Mientras los políticos hablan, la Guardia civil sigue trabajando. Mientras los políticos quieren adjudicarse el triunfo sobre ETA, la Guardia Civil no descansa y mantiene sus operativos, que han sido el núcleo central sobre el que gravita el exitoso acoso a la banda Mientras los políticos caen una y otra vez en tentaciones mediáticas de conferencias en las que se da protagonismo a ETA y su entorno, la Guardia Civil detiene a sus comandos.
Mientras el candidato a seguir en el Gobierno trata de apuntarse el éxito del final del terrorismo, la Guardia Civil celebra su patrona recordando a más de 200 agentes asesinados por los gudaris.
Dice el Cantar de Mío Cid: «qué buen vasallo, si tuviese buen señor». Son 167 años de servicio a España Desde la austeridad casi franciscana de aquellas casas cuarteles en la España rural, hasta las modernas instalaciones actuales. Algo tiene este cuerpo que transmite orgullo de padres a hijos para seguir -polillas- el servicio en las más diversas circunstancias, incluida la del riesgo que hemos compartido en silencio, sin un paso atrás en el País Vasco, para llegar hasta hoy, en que la perseverancia ha dado sus frutos, dejando claro que la colaboración internacional ha sido más eficaz en la medida que se ha permitido la presencia de la Guardia Civil en territorio de Francia.
He visto a jóvenes recién salidos de Valdemoro y veteranos oficiales y suboficiales compartir en Sansomendi de Vitoria momentos duros; lo mismo en Llodio, un emplazamiento que ETA quería borrar de la faz de la Tierra, o a las unidades de información y del GAR realizar su trabajo en los momentos más difíciles, casi desesperados de la lucha contra el MLNV, cuando parecía que iban ganando. A mis escoltas de la unidad de élite de la policía vasca los sometía a un test. Consistía en acudir regularmente al bar de jefes y oficiales de la Guardia Civil en Vitoria. Solo me servían los que no se quedaban fuera. Con el tiempo, eran ellos mismos los que me pedían entrenar con sus hermanos mayores del Instituto armado.
No debemos olvidar nunca lo que este país le debe al benemérito instituto donde enseñan que hay dos cuestiones básicas en la vida: el servicio a España y el honor. Con gentes así paisanos en estado puro, dedicados a cuidar de los demás, este viejo territorio puede dormir tranquilo.
Patrulla del GAR (Grupo Antiterrorista Rural).
Y este escrito me ha recordado a otro del gran Arturo Pérez Reverte, publicado en XLSemanal hace tiempo, en el que también elogia la labor de la Guardia Civil, con un toque de sentimentalismo, y que dice tal que así:
El Picoleto Por Arturo Pérez Reverte
En la sierra de Madrid anochece gris, brumoso y sucio. Llevo todo el día dándole a la tecla y me apetece estirar las piernas, así que me enfundo la cazadora de piloto del Güero Dávila y salgo a dar un paseo. Cae una llovizna fría, y el agua en la cara me espabila un poco cuando bajo hasta el bar de Saturnino, que está junto a la carretera, en busca de un café. El camino pasa por la iglesia, en cuyo porche me entretengo un rato con don José, el párroco, que está allí con su eterna boina, como un centinela en su garita. Qué te parece lo de ese pobre chico, dice. Y me cuenta. Hace sólo unas horas, muy cerca de aquí, dos heroicos gudaris han asesinado a un joven guardia civil cuando éste se llevaba la mano a la visera de la teresiana para decir buenas tardes. Hablamos un rato del asunto, el páter me cuenta los detalles que ha oído en la radio, y luego me despido y sigo mi camino bajo la lluvia.
Cuando llego al bar, llueve a cántaros. Digo buenas tardes, me apoyo en la barra sacudiéndome como un perro mojado, y pido un cortado con leche fría. Saturnino, que es grande y tripón, deja la partida de mus y pasa al otro lado del mostrador mientras sus contertulios aguardan, pacientes. En la tele, sin sonido, hay un concurso idiota; y en la radio Rocío Jurado canta como una ola, tu amor llegó a mi vida, como una ola. Enciendo un cigarrillo. Junto a mí, en la barra, están cinco albañiles de las obras cercanas; son tipos duros, de manos rudas, manchados de cemento y yeso. Fuman y beben cubatas y carajillos de Magno mientras comentan lo del picoleto muerto, a su estilo: nada que ver con las tertulias políticamente correctas que uno escucha en el arradio ni con los circunloquios del Pepé y el Pesoe. Por lo menos, comenta uno de ellos, un etarrata se llevó lo suyo. Y lástima, añade el otro, que no le dieran un palmo más arriba, al hijoputa. En los sesos. Ése es el tono de la charla, así que tiendo la oreja. Otro cuenta cómo el segundo guardia, herido en el brazo derecho, aún tuvo el cuajo de seguir disparando con la izquierda. Y el del paraguas, añade otro. Ése que pasaba de paisano y corrió a ayudarlos con el paraguas de su mujer como arma. Compañerismo, opina un tercero. Y huevos, apunta otro. Sabe Dios cuántos guardias civiles han muerto ya con esto de ETA, dice alguien. La tira, confirman. Ha muerto la tira. Y ahí siguen, los tíos. Aguantando mecha sin decir esta boca es mía. ¿Os acordáis de sus hijos muertos en las casas cuartel?.
Me quedo oyéndolos un rato mientras doy unos tientos al café infame de Saturnino. A veces son como son, comenta un albañil. Tarugos de piñón fijo. Pero hay que reconocer que siempre están donde tienen que estar. ¿No? Martínez, les dicen, ponte ahí hasta que te releven. Y Martínez no se mueve de ahí aunque se hunda el mundo o lo maten. Por ciento ochenta mil pelas al mes que cobran. Y sin sindicatos, que tiene guasa la cosa. Eso vale algo, dice otro. O mucho. La prueba es que la gente dice que tal, cual; pero cuando tienes un problema, ni Gobierno ni rey, ni leches. De los únicos que de verdad te fías en España es de la Guardia Civil. Los cinco siguen un rato comentando el asunto. Y en ésas, como si estuviera preparado, se para afuera un coche verde blanco con pirulos azules. Por la ventana veo como salen dos guardias; otro empuja la puerta y entra. Es un guardia joven y alto. Tal vez se parece al que acaban de matar. Hasta es posible que pertenezca al mismo puesto Villalba, o al vecino de Galapagar. El guardia dice buenas tardes, se quita la teresiana y viene hasta la barra. Un café, por favor, le pide a Saturnino. Solo. Al entrar se ha hecho un silencio. Los albañiles lo miran y hasta los del mus se olvidan de los duples y del órdago. Cuando tiene delante el café, el picoleto saca del bolsillo dos aspirinas, y se las traga con unos sorbos. Qué le debo, pregunta, echándose la mano bolsillo. Saturnino va a abrir la boca, cuando desde el grupo de los albañiles le hacen un gesto negativo. Está invitado, rectifica Saturnino. Por los caballeros.
El guardia se vuelve hacia el grupo y mira un instante sus monos y ropas manchadas. Sus caretos masculinos y honrados, solemnes, sin afeitar, fatigados de todo el día en el tajo. Los cinco lo observan muy serios. Gracias, dice. Algún albañil inclina un poco la cabeza. Nadie sonríe ni dice una palabra. El picoleto se pone la teresiana y se va. Y yo me digo: me han ganado por la mano estos cabrones. Tenía que habérseme ocurrido. Ese café habría debido pagarlo yo.
¡GRACIAS, GUARDIA CIVIL!, Artículo de Pablo Mosquera.
Tras el nombramiento de Carlos I de España como emperador del Sacro Imperio Románico Germánico, Francisco I de Francia atacó los Países Bajos y Navarra, para ayudar a Enrique II de Navarra a recuperar su reino.
España no tardó en repeler el ataque francés. Carlos I de España y V de Alemania se alió con Inglaterra y los Estados Pontificios, estallando la Guerra italiana de 1521-1526, que los enfrentaría a Francia y Venecia.
El conflicto se trasladó a tierras italianas, donde se sucedió la famosa Batalla de Bicocca (en El Milanesado) el 27 de abril de 1522. En este enfrentamiento las tropas españolas defendían la posición italiana en clara minoría ante los atacantes franceses, apoyados por 15.000 piqueros suizos mercenarios. Los asalariados suizos movieron ficha primero (lo cierto es que presionaron a Francisco I para atacar inmediatamente o se marchaban del combate, puesto que aún no habían recibido sus pagas), cargaron contra las tropas españolas pero, antes de llegar a su posición, se encontraron con una pequeña cuesta que les impidió completar la carga. Fue entonces cuando los españoles, aprovechando su posición elevada ventajosa, masacraron a los suizos gracias a la efectividad del arcabuz. Los que conseguían llegar a la posición de las tropas imperiales eran rechazados por los lansquenetes (piqueros alemanes). Los suizos, tras haber perdido más de 3.000 hombres sin haber llegado prácticamente al enfrentamiento cuerpo a cuerpo, se retiraron de la refriega. Las tropas francesas tampoco lograron romper las líneas españolas. Desde entonces, en castellano, se llama “bicoca” a algo que se consigue fácilmente.
Arcabucero español.
La batalla de Bicocca supuso, podríamos decir, el inicio de un nuevo método de guerra, en el que la pólvora robaba protagonismo a la lanza.
El 24 de febrero de 1525 Francia, con el rey Francisco I al frente, en la Batalla de Pavía, se enfrentó de nuevo a las tropas germano-españolas. Francisco I de Francia no solo perdió la pugna sino que fue apresado por un soldado español.
Tras capturar al rey francés finalizó la Guerra de los Cuatro años (como también se conoce a la Guerra italiana de 1521-1526), aceptando un armisticio donde renunciaba a toda ambición territorial en Italia. Pero cuando fue liberado y regresó a territorio galo rechazó los términos del tratado firmado, comenzando la Guerra de la Liga de Cognac.
Ayer, 20 de octubre de 2011, la banda vil, asesina, criminal, nociva y terrorista ETA hizo publico un comunicado, a través del "imparcial" periódico GARA en el que anuncia el fin de sus atentados.
Antes de analizar este anuncio etarra es conveniente mencionar el resultado de la "conferencia de paz" realizada en San Sebastián hace cuatro días, que culminó con una lista de cinco condiciones que deben cumplirse para conseguir la "paz" y acabar con la"última confrontación armada de Europa". Que tiene tela que ahora se le llame así a los actos terroristas. Resumiento, los 5 puntos citados son, literalmente, estos:
1.Llamamos a ETA a hacer una declaración pública del cese definitivo de la actividad armada, y solicitar diálogo con los Gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
2.Si dicha declaración fuese realizada, instamos a los Gobiernos de España y Francia a darle la bienvenida y a aceptar iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
3.Instamos a que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado, y ayudar a sanar las ideas personales y sociales.
4.En nuestra experiencia de resolver conflictos hay, a menudo, otras cuestiones que, si son tratadas, pueden ayudar a alcanzar una paz duradera. Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas, así como otras relacionadas al respecto con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto. En nuestra experiencia, terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan al diálogo. Aquí, el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si fuese decidido por las partes involucradas.
5.Estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones".
Algunas de las personalidades que acudieron a la
Conferencia de Paz de San Sebastián (Guipúzcoa).
Ahora volvamos al comunicado de ayer. En el vídeo (que abajo os muestro) un portavoz de la organización criminal muestra el contento de ETA por el resultado de la "conferencia de paz". Hablan de que se está a tiempo de dar una resolución"justa"y"democrática"al"conflicto político". Incoherencias y más incoherencias. Todo el vídeo sigue la misma línea, ellos son los buenos, y el Estado español"violento y represor".
Argumentan que gracias a su lucha durante estos largos años se ha llegado a este punto, cercano a la resolución del conflicto. Que muchos compañeros (suyos) se han dejado la vida en el camino, otros están presos y otros en el exilio. A todos ellos homenajean en el comunicado.
Ya casi al final de su anuncio, pronuncian la frase, esperada desde hace 50 años, "ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada". Cese de su actividad armada, no hablan de disolución de la banda, ni de entregar las armas. Espero que se dignen a cumplir su palabra, por una vez en la historia y no vuelvan a matar por la espalda a un inocente cuando vean que los gobiernos español y francés no reconocen la independencia de Euskal Herria.
La banda terrorista E.T.A. (Euskadi Ta Askatasuna) ha matado a cerca de 850 personas en diversos atentados desde el año 1968, cuando mataron al Guardia Civil José Pardines Arcay en un control de tráfico en el municipio Guipuzcoano de Villabona. José recibió 5 disparos a bocajarro efectuados por Txabi Etxebarrieta (muerto horas después en un tiroteo con otros Guardias Civiles que lo estaban identificando, encontrando una pistola al otro etarra que lo acompañaba).
Guardia Civil José Pardines.
Foto: EL MUNDO
El compañero de patrulla de esta “primera” acción de ETA con resultado de muerte, Félix de Diego Martínez, se salvó ese día, pero el 31 de enero de 1979, ya retirado debido a un grave accidente laboral, dos etarras entraron en el bar propiedad de su familia en el que se encontraba y le efectuaron 3 disparos, murió.
Begoña Urroz Ibarrola, bebe
asesinado por ETA.
Foto: EL PAÍS
Pero aunque ese es el primer muerto reconocido por la banda no es el primero oficial, ya que con el paso de los años se ha podido demostrar que la primera víctima real, aunque no reconocida por sus asesinos, fue una niña de 22 meses, Begoña, que murió ABRASADA tras la explosión de una bomba en la estación de tren de Amara (Guipúzcoa). Sucedió ocho años antes del asesinato de José Pardines, el 27 de junio de 1960 sobre las siete de la tarde, cuando esperaba en la estación, junto a su tía, a su madre que había ido a comprarle unos zapatos.
Toro que resbala durante el encierro en la popular
curva de la Estafeta.
Las fiestas de Pamplona en honor a San Fermín se hicieron mundialmente famosas gracias a la novela ambientada en la celebración “La Fiesta” del escritor estadounidense Ernest Hemingway.
Lo básico que tienes que saber si vas a ir a Pamplona en fiestas es que debes vestir de blanco, con pañuelo rojo al cuello y una faja también roja. Hay variedad de actividades que ver o realizar pero una de las más curiosas es el tradicional salto de la fuente. Tradicional si… pero no para los españoles, son en su mayoría australianos los que, desde lo alto de una fuente se lanzan al gentío. Es un evento que han “promocionado” las agencias de viaje australianas, que informan a los que contratan sus servicios de que lo tradicional durante San Fermín es beber vino, correr los toros y tirarse de la fuente. Todos los años hay multitud de magullados, ellos verán.
Una persona lanzándose desde lo alto
de la fuente de Navarrería.
Otra tradición (de borrachos) es el llamado encierro de la villavesa. El día 15, cuando las fiestas ya han acabado, hay un encierro pero no de toros. Los últimos resistentes de la noche aguardan a las 8:00 de la mañana en la cuesta de Santo Domingo y corren un encierro aunque sean de bicis en vez de toros lo que les persigue.
A continuación un vídeo grabado por mí del primer encierro de este año 2011, el del día 7 de julio.