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martes, 22 de septiembre de 2015

Minicápsulas: La frontera más corta del mundo

La frontera terrestre más corta del mundo está en España, y no es la que separa Gibraltar de La Línea de la Concepción, sino que está en el norte de África, pero no está en Ceuta ni en Melilla. Se trata de el Peñón de Vélez de la Gomera, separado de Marruecos por 85 metros de anchura.

Vélez de la Gomera era una isla hasta 1930, cuando un terremoto rellenó de arena la frontera.


sábado, 4 de abril de 2015

Españoles disfrazados de árabes para alzarse con la victoria

En 1605 varios barcos con soldados españoles y caballeros de la Orden de Malta (que desde 1530 disfrutaban de la cesión de la isla de Malta, otorgada por Carlos I de España), trescientos cincuenta hombres en total, se aproximaron al puerto tunecino de Hammamet. Su intención no parece que fuese otra más que la de atizar un golpe al enemigo y, de paso, saquear la ciudad.

Uno de los cañones que defendían el puerto de Hammamet.
El puerto estaba esperando la llegada de una escuadra turca, y los cristianos, conocedores de esa información, la aprovecharon en su beneficio. De entre los navíos de su flota, embarcaron en veleros que prepararon al estilo musulmán. Vistieron las naves y a ellos mismos con telas, ropajes y turbantes moros. Portaban banderas árabes y hasta tocaban instrumentos mahometanos.

Atracaron y desembarcaron en las narices del enemigo, recibidos por una muchedumbre de soldados y habitantes de Hammamet que ansiaban la llegada de tropas amigas para hacer negocio. Pero en cuanto españoles y caballeros pusieron pie en tierra los tunecinos se percataron del engaño. Tras la sorpresa inicial, los tunecinos recibieron arcabuzazos y una embestida que provocó el pánico entre esos soldados e inocentes. Los soldados del puerto, desconcertados y pisoteados por el propio pueblo al que defendían y que huía hacia la ciudad con la esperanza de salvar el pellejo, no pudieron hacer nada por repeler el asalto.

Los cristianos saquearon la ciudad y se llevaron centenares de prisioneros, justo antes del socorro de las tropas que estaban de camino a la ciudad, tal como atestigua el alférez Alonso de Contreras en sus memorias: 

"(...) Capturamos a todas las mujeres y a los niños, algunos hombres (...); entramos en la ciudad, la saqueamos. Embarcamos setecientas almas. Vienen de improviso más de tres mil moros en su ayuda, tanto a pie como a caballo, por lo que prendimos fuego a la ciudad y embarcamos (...) Después de ésto regresamos a Malta, contentos; ahí derroché un poco de lo que había ganado"

Las memorias de este soldado, que alcanzó el rango de Capitán y que sirvió en Flandes, son las que, dicen, inspiraron a Arturo Pérez Reverte  para escribir la saga de novelas "Las aventuras del capìtán Alatriste".

martes, 1 de enero de 2013

El primer muerto de La Legión


La Legión es una de las unidades que más expectación causa de las Fuerzas Armadas debido a sus peculiares señas de identidad. Esas patillas y barbas, la cabra (aunque existen otros animales mascota), su pechera abierta con el pelo asomando y esos desfiles a ritmo huracanado.

Y también el himno de La Legión, el Novio de la Muerte, es de los más conocidos entre los españoles. Una canción bonita a la par que triste, que cuenta la trágica historia de un legionario que muere en combate y al que le encuentran un poema entre sus ropajes. Digna de una novela, pero la historia que cuenta está basada en la realidad de un legionario que ansiaba la muerte para reunirse con su novia.

En octubre de 1920, Baltasar Queija de la Vega, un joven de 18 años y natural de Riotinto (Huelva) conseguía su primer destino en La Legión. Un cuerpo de voluntarios que contaba con pocos meses de existencia y que aún no había tenido oportunidad de hacerse notar en esa Guerra de Marruecos en la que España intentaba contener a los rebeldes que, aprovechando la orografía y conocimiento del terreno, tenían en jaque al ejército.

Baltasar Queija de la Vega, cabo legionario.
Al poco tiempo de llegar a África recibió la noticia de que su novia, que permanecía en Riotinto, había fallecido. Este hecho afectó de tal manera a Baltasar que llegó a decir a Millán Astray (creador de La Legión) que deseaba recibir la primera bala que llegase del enemigo, después de que Astray le hubiera encontrado llorando.

Y así fue. El 7 de enero de 1921 cuando el cabo Baltasar regresaba al campamento de Zoco el Arbaa (cerca de Tetuán) tras una patrulla por la zona, su pelotón sufrió una emboscada y fueron atacados por un grupo de rebeldes que les superaba en número. Aún así los legionarios rechazaron el ataque. Pero Baltasar fue alcanzado por una bala, herida que le causó la muerte, lo que le convirtió en el primer legionario muerto en combate.

En sus bolsillos encontraron un trozo de papel con un corto poema escrito por él que decía así:

Somos los extranjeros legionarios
El Tercio de hombres voluntarios
Que por España vienen a luchar


La trágica historia del cabo Baltasar, del poeta Baltasar, corrió por toda La Legión, y avabó llegando a oídos del escritor Fidel Prado, quien redactaría la letra del Novio de la Muerte. El músico Juan Cosa lo convirtió en canción y cuando Millán Astray la escuchó decidió que se usara como himno de La Legión, hasta el día de hoy.

El novio de la muerte
Nadie en el Tercio sabía
quién era aquel legionario
tan audaz y temerario
que en la Legión se alistó.
Nadie sabía su historia,
mas la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo el corazón.
Mas si alguno quién era le preguntaba,
con dolor y rudeza le contestaba:
«Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tan leal compañera».


Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera,
defendiendo su bandera,
el legionario avanzó.
Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.
Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:
«Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera».



Cuando al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.
Y aquella carta decía:
«...si algún día Dios te llama,
para mí un puesto reclama
que a buscarte pronto iré».
Y en el último beso que le enviaba,
su postrer despedida le consagraba.
«Por ir a tu lado a verte,
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi bandera».

Y no me olvido del Cristo de la Buena Muerte, pero esta cápsula no da para más. Lo dejo para otra ocasión.

viernes, 3 de febrero de 2012

Alhucemas: El primer desembarco moderno de la historia

Ya hemos visto en esta bitácora cual fue el segundo mayor desembarco de tropas de la historia, y hoy os traigo el primer desembarco aeronaval de la historia, el desembarco de Alhucemas.

Imagen del desembarco de Alhucemas.
Fue la primera vez en la historia mundial que fuerzas navales, terrestres y aéreas actuaron bajo un mismo mando, el del General Miguel Primo de Rivera. También se utilizaron por primera vez carros de combate en un desembarco. Sucedió el 8 de septiembre de 1925, en el marco de la Guerra del Rif.

En la operación colaboró, ligeramente, Francia, afectada también por las rebeliones rifeñas, aportando algunas embarcaciones y una escuadrilla de bombarderos.

Abd el-Krim, líder
de los insurrectos.
Tras preparar el terreno con la artillería de los buques y aviones españoles (que volaban tan bajo que recibieron numerosos impactos de bala) comenzó el desembarco de tropas terrestres en las playas de la Cebadilla y de Ixdain, pero con problemas. Los hombres que desembarcaron en la Cebadilla tuvieron que hacer frente a una playa plagada de minas y quienes lo hicieron en la playa de Ixdain tuvieron serios problemas puesto que las corrientes y la incesante actividad de la artillería enemiga les impedía llegar a tierra, pero los legionarios que llenaban las barcazas, al mando del entonces coronel Francisco Franco, saltaron y, con el agua cubriéndoles casi por completo, completaron la distancia hasta la costa.

Al cabo de dos oleadas 9.000 soldados españoles tomaron Alhucemas. Al terminar el día se desplegaron en la zona un total de 13.000 hombres.

Esta batalla supuso el final de la Guerra del Rif (o Guerra de Marruecos), después de más de 15 años de conflicto.

FT-17 del Ejército Español, modelo que participó en el desembarco.

El general estadounidense Eisenhower se basó en el desembarco español de Alhucemas para planear el de Normandía (El más grande de la historia, delante del de Cartagena de Indias) durante la Segunda Guerra Mundial.

lunes, 9 de enero de 2012

La batalla de Wad-Ras y los leones del Congreso

Uno de los leones que preside la entrada al
Congreso de los Diputados.
La Primera Guerra de África (1859-1860) fue un conflicto bélico que enfrentó a España y al Sultanato de Marruecos, iniciado por los continuos ataques a Ceuta por parte de bandas rifeñas.

Una de las batallas decisivas en dicha campaña sucedió el 23 de marzo de 1860, cuando la fuerza española al mando de los generales Rafael Echagüe, Antonio Ros de Olano y Juan Prim se enfrentaron a tropas marroquíes en el valle de Wad-Ras (también llamado Vad-Ras o Gualdrás), que da nombre a la batalla.

Los batallones de Cazadores de Cataluña y Madrid atacaron y se hicieron con el puente sobre el río Bu-Seja, cuerpo a cuerpo, a la bayoneta. Un gran número de tropas marroquíes atacaron el puente en un primer intento de recuperarlo pero los cazadores españoles los rechazaron. Los Voluntarios Catalanes fueron enviados como refuerzo de los diezmados cazadores, que no podrían resistir otra acometida. 

Tras la batalla, un soldado catalán dijo a un periodista que le preguntó si habían sufrido muchas bajas: "Quedamos los suficientes para otra vez, señor. El día de la toma del campo perdimos un tercio de los efectivos; hoy ha caido el segundo tercio; antes de llegar a Tánger daremos otra batalla y moriremos el resto."

Acabado el combate, con victoria española, y antes de que las tropas pudieran iniciar su camino con destino a Tánger, apareció un emisario magrebí solicitando conversaciones de paz.

Batalla de Wad-Ras, cuadro de Mariano Fortuny.

Pero lo que me lleva a describir brevemente la batalla no es que España acabara alzándose con la victoria, (que también) sino que gracias a este triunfo el Congreso de los Diputados, en Madrid, tiene dos leones guardianes…

Me explico, España llevaba años detrás de adecentar la entrada del Congreso, ya que desde su inauguración en 1850 se habían colocado dos farolas muy criticadas por los parlamentarios. Las farolas fueron sustituidas en 1851 por dos leones de yeso (no pudieron usar un material más rudo debido a la delicada situación económica de España por entonces), diseñados por el escultor de moda Ponciano Ponzano, pero que se deterioraron en menos de un año. Para acallar las críticas de la prensa se sustituyeron por dos leones en piedra, realizados por José Bellver, aunque fue peor el remedio que la enfermedad ya que parecían de todo menos leones, además de ser de un tamaño demasiado pequeño.

Así que, tras la victoria española en Wad-Ras, los cañones capturados a las tropas magrebíes fueron fundidos (en 1865, en Sevilla) y utilizados por Ponciano para crear unos leones dignos del Congreso de los Diputados de España, que perduran a día de hoy.

lunes, 22 de agosto de 2011

Isla de Alborán y el rescate in extremis


Vista de la isla desde el aire, se puede observar el faro a la derecha, junto al
amarradero.

Alborán es una pequeña isla española, entre Europa y África (aunque más cerca de esta), de origen volcánico y perteneciente a la provincia de Almería. Mide en su parte más larga sobre 640 metros, y en la más ancha 265.

En ella existe un faro (ahora automático), un campo de fútbol, un amarradero, un helipuerto, una pequeña instalación militar y un cementerio con tan solo 3 tumbas (de esposa y suegra de un antiguo farero y otra sin nombre que supuestamente pertenece al cadáver de un piloto alemán que trajo la corriente hasta la isla durante la Segunda Guerra Mundial).

Instalaciones militares en la isla.
Aunque fue ocupada tras la guerra civil por tropas militares se desalojó años más tarde, teniendo que volver a ella en los años sesenta debido a que en más de una ocasión los soviéticos intentaron establecerse en el islote, debido a su alto valor estratégico.

Hoy día existe en Alborán un destacamento militar permanente formado por un oficial de la armada, un suboficial, un cabo primero, cuatro Infantes de Marina y cuatro marineros que son relevados cada 20 días.

Aunque no lo parezca los militares realizan una muy buena misión en el lugar, vigilan una amplia zona de mar (dando tranquilidad a los pescadores), cuidan de que el paraje natural (terrestre y acuático) sea respetado y han llegado a realizar acciones de detención de contrabandistas y rescate de inmigrantes en patera.

Militares destinados en Alborán, algunos solo pasarán
por allí solo 20 días en toda su carrera.
Sin ir más lejos, en diciembre de 2010 tuvieron una actuación memorable. En la noche del día 12 encalló una embarcación neumática en una zona escarpada de la isla. El Sargento Trujillo no se lo pensó dos veces y se dirigió hasta la barca atado por un cabo que sujetaban sus hombres y rescató a sus ocupantes, entre los cuales había varios niños e incluso una mujer que acababa de dar a luz y que entregó su recién nacido al militar español para que salvase la vida. El salvamento no fue fácil, las olas y el frío no facilitaban la peligrosa labor. Pero con esfuerzo, constancia y trabajo en equipo lo consiguieron.
 
Noticia sobre el rescate:

viernes, 5 de agosto de 2011

Isla de Perejil, ¿española?

Mapa que muestra la situación del islote, en la esquina superior izquierda.

Primera cápsula de historia “africana”.

A 200 m de la costa marroquí y a 8 kilómetros de la ciudad española de Ceuta se encuentra el pequeño islote de Perejil. En él existía un destacamento de militares españoles hasta los años 60.

Tanto España como Marruecos reclaman su soberanía pero el caso se encuentra aún en litigio. La isla nunca ha pertenecido al país árabe, pero sí a Portugal, que la cedió a España junto con Ceuta, quedando restos de civilización portuguesa en el islote.

Soldados marroquíes ocupando
el Perejil español.
El 11 de julio de 2002 la isla fue tomada por 12 militares de la Gendarmería Real de Marruecos que la demandaban como marroquí. Los primeros en llegar al lugar fue la Guardia Civil, vía marítima, que instó a los magrebíes a abandonar Perejil, quienes respondieron colocando banderas de Marruecos en las elevaciones del terreno.
Legionarios españoles junto a la
bandera española izada en la isla.



El día 17 y, tras los intentos fallidos de que fuera desalojada vía diplomática, componentes del Grupo Especial de Operaciones del Ejército Español toman la isla y detienen a los infantes de marina marroquíes (que relevaron el día anterior a los gendarmes reales). No se efectuó ni un disparo.

Legionarios españoles llegan a la isla tras el desalojo marroquí, colocando la bandera de España, la misma que tuvo que ser retirada días después por exigencias del gobierno Alauí en la negociación, volviendo Perejil a su estado anterior, sin símbolos de soberanía.

“Ni pa’ tí, ni pa’ mí”.

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