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lunes, 14 de septiembre de 2015

Minicápsulas: El mono de Catalina de Aragón

Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y primera esposa de Enrique VIII de Inglaterra tenía un mono como mascota. El mono era un animal exótico, traído de las colonias españolas de América, y todo un símbolo de realeza, pues no era fácil de conseguir y mantener.

Catalina de Aragón fue reina consorte de Inglaterra hasta 1533, cuando Enrique VIII consiguió divorciarse de ella, aunque para ello tuvo que separarse de la Iglesia Católica y fundar su propia religión, de la que se auto proclamó jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El origen erróneo de la bandera republicana

Bandera de la Segunda República
(1931-1939).
La tricolor, la bandera utilizada durante la Segunda República Española, es el pendón con el que se identifica gran parte de la izquierda española, o, al menos, la izquierda más republicana. Es una bandera muy lucida en determinado tipo de manifestaciones, y se ha puesto mucho más de moda recientemente debido a la decisión de Su Majestad D. Juan Carlos I de abdicar.

La bandera republicana tiene en su diseño dos diferencias con respecto a la rojigualda actual, además del escudo que corresponda. Para empezar, las tres franjas de la bandera republicana son del mismo ancho, mientras las de la rojigualda difieren, la central es el doble de ancho que las rojas.

Bandera de la Primera República
 (1873-1874).
Pero el adjetivo "republicana" no es el más correcto para referirse a esta enseña, puesto que hay otra bandera republicana, la de la Primera República Española, y no es tricolor, sino rojigualda. Este simple dato es desconocido por gran parte de los que enarbolan la tricolor, que asocian rojo y gualda a monarquía o, peor aún, a franquismo.

En cuanto a la diferencia de colores, el pabellón de la Segunda República añade el morado a la banda inferior. El origen de este color se debe a que se deseaba añadir a Castilla en los colores de la bandera nacional, puesto que se relacionaba el rojo y amarillo con los tonos de la Corona de Aragón, apreciándose discriminación hacia la histórica tierra castellana.

De esta forma, se incorporó una banda morada al pabellón de la Segunda República, para intentar hacerla más "nacional". Pero este gesto, en principio de buena fe, es considerado un error vexilológico, pues el color histórico de Castilla no es el morado, sino el rojo carmesí. Pero con el paso del tiempo, el rojo de antiguas banderas acaba perdiendo color y asemejándose más al morado. Y esto mismo le ocurre al blasón de los Comuneros de Castilla, una enseña que se ha reproducido y es usada en la actualidad por parte de la izquierda española. Se trata de un paño de fondo morado y un castillo en el centro, cuando en realidad el fondo era rojo carmesí.

Recreación de banderas comuneras.

Sobre temas históricos, y más en éste, siempre hay diversas teorías, versiones y opiniones. Me encantaría que aprovechaseis los comentarios para ofrecer vuestras aportaciones sobre la bandera tricolor y su morado.

domingo, 10 de agosto de 2014

Jaime I y la Horchata

La horchata es una bebida típica de la Comunidad Valenciana. Se hace a partir de un tubérculo llamado "chufa", introducido en la zona por los árabes durante la ocupación de la península.

Vaso de horchata.
Existe una leyenda alrededor de esta refrescante bebida que explica el origen del nombre. Cuentan que Jaime I el Conquistador, rey de Aragón, probó esta bebida cuando aún no se llamaba así, tras la toma cristiana de Valencia. Una joven ofreció al rey aliviar el calor con un vaso de leche de chufa. Al probar la refrescante bebida, el rey preguntó a la joven de qué se trataba. Al decirle al rey aragonés que se trataba de leche de chufa, éste contestó: "aixó no és llet, és or xata!" (esto no es leche, ¡Es oro, chata!).

De esta historia provendría el nombre de "horchata", con el que la conocemos hoy en día. Pero esta explicación etimológica no es más que uno de los muchos cuentos, mitos de la Reconquista. Lo más probable es que la palabra derive del italiano "orzata" (horchata).

Pero no deja de ser una bonita historia...

martes, 22 de julio de 2014

Barcelonas por el mundo

El pasado mes de junio escuché la intervención de Javier Sanz en "La rosa de los vientos", en la que contaba la fundación de Nueva Barcelona. Unas semanas más tarde vi un programa en televisión (Españoles por el mundo, creo) sobre la Barceloneta (Cerdeña), y me ha dado por rebuscar cuántas Barcelonas hay por el mundo:

Plano de Nueva Barcelona (Serbia).
Nueva Barcelona (Zrejanin, Serbia): Fundada por catalanes que huyeron de la península tras la caída de Barcelona en 1714, por temor a represalias tras la conquista de los Borbones durante la Guerra de Sucesión. Vagaron por Europa, emigrando en varias ocasiones, hasta que el Sacro Imperio Romano Germánico decidió enviar a unos mil catalanes a un territorio recién conquistado al Imperio Otomano en lo que hoy es Serbia. Allí fundaron Nueva Barcelona en 1735, aunque en 1737 los otomanos volvieron a ocupar la zona y provocaron la peste entre la población, cuyos supervivientes abandonaron definitivamente la ciudad. Hoy en día lo único que queda de esa Nueva Barcelona son las moreras que se plantaron para alimentar a los gusanos de sus fábricas de seda.

Barcelona (Aruba): En el Caribe, próximo a la costa Venezolana, se encuentra Aruba, País Autónomo dependiente de Holanda. Aruba fue colonizado por españoles en 1499, y en 1636 pasó a manos holandesas.

Barcelona (Filipinas): Los españoles le pusieron ese nombre debido a la vista panorámica costera que ofrecía.

Nueva Barcelona del Cerro Santo (Venezuela): Fundada en 1634, por el conquistador Joan Orpí, residente en Barcelona (España), de ahí el nombre. Fue refundada en 1671 dos kilómetros más al sur de su primera ubicación. Pertenecía a la Gobernación de Nueva Andalucía.

Escudo de Barcelona (Brasil).
Barcelona (Brasil): Se encuentra en el estado de Río Grande del Norte. Su nombre es bastante actual (1929) pues el primer nombre por el que la ciudad fue conocida fue el de Salgado, en 1864. Aunque su nombre no proviene de nuestra Barcelona, sino de un seringal del Amazonas en el que había trabajado su fundador.

Barceloneta (Cerdeña, Italia): Su nombre oficial es Alguer, pero los catalano hablantes se refieren a ella como Barçaruneta. Fue fundada por los genoveses en el siglo X. En 1353 Aragón venció a una flota genovesa y conquistó la ciudad, introduciéndose el catalán en la isla. Aunque hay organismos que lo fomentan, el alguerés (variante del catalán con influencia del italiano y el sardo) está en franca decadencia. Ya en manos del Reino de España se introdujo el castellano en la zona. En Alguer se celebra la Semana Santa procedente de la tradición aragonesa del siglo XVI.


Barcelona (Inglaterra, Reino Unido): Sita en el condado de Cornualles, sudoeste de Gran Bretaña. El campo de fútbol del equipo local se llama "The new camp", en honor al "Camp Nou", estadio del F.C. Barcelona.

miércoles, 30 de abril de 2014

¿Dónde nació Colón?

Existen dos teorías mayoritarias sobre el origen de este gran navegante que pasó a la historia por descubrir el Nuevo Mundo, que no recibiría su nombre por cierto.

Monumento a Colón en Manhattan.
Una de esas teorías afirma que nació en Génova. La segunda apunta a su origen catalán, apoyándose, entre otras pistas, en los giros lingüísticos, propios del catalán, que aparecen en sus escritos en castellano, como así lo afirma el historiador peruano Luis Ulloa.

Hernando Colón, hijo del descubridor, se encargó de que el misterio sobre el origen de su padre permaneciera como tal, afirmando, en el libro "Historia del Almirante Don Cristóbal Colón", que su padre quería mantener oculto su origen:

"algunos, que en cierta manera piensan oscurecer su fama, dicen que fue de Nervi; otros, que de Cugureo, y otros de Buyasco, que todos son lugares pequeños, cerca de la ciudad de Génova [...] y otros, que quieren engrandecerle más, dicen que era de Savona, y otros que genovés; y aún, los que más le suben a la cumbre, le hacen de Plasencia,[...]"

La Plasencia que menciona no es otra que la ciudad extremeña de la provincia de Cáceres, otra de las localidades que afirman ser la cuna de Colón.

De la hipótesis aragonesa surgen ramificaciones que ubican a Cristobal Colón en distintas poblaciones baleares entre Ibiza y Mallorca. Una de ellas Dalt Vila, donde residía una familia de nombre "Colom".

Decenas de historiadores aportan pruebas de que Colón es de lugares tan distintos como Sevilla, Guadalajara, Galicia o Portugal (hay historiadores que apuntan que los giros lingüísticos de sus escritos en castellano provienen del gallego o el portugués, y no del catalán). Pero también encontramos la ciudad natal del almirante en Inglatera, Córcega, Noruega, Grecia, Suiza (existe aún una familia "Colomb" en Ginebra) o Croacia. Así que, periódicamente, aparecen noticias o estudios que confirman o cambian la nacionalidad de Cristóbal Colón, incluso una investigación policial que demuestra su origen catalán.

Hace mucho tiempo me hice con una biografía de Colón (que no tengo a mano ahora mismo, desgraciadamente) en la que decía algo así como que él mismo se nominó como extranjero en Aragón, pero que la explicación puede llevarnos al posible origen judío del almirante, pero sefardí (judío español). Esta tesis también es apoyada por diversos historiadores, algunos ubican al Colón judío en Extremadura.

Y ahora que ya te has leído este artículo, te aviso que aquí no vas a encontrar la respuesta a la pregunta que lo encabeza, porque como ya te digo: no se sabe con certeza. Parece que es uno de esos misterios que seguirán permaneciendo como tal, y más aún si los historiadores no se ponen de acuerdo.

Pero, ¿qué más da? o eso pienso yo, que no me decido entre pensar si Colón sería del Barça o del Génova FC. Si mañana Colón se levanta de su tumba (otro asunto que da para escribir bastante) y nos dice que nació en Lisboa, ¿se retiraría su estatua de la Plaza del Portal de la Paz de Barcelona? Pues espero que no.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Felipe el Hermoso: Primer Habsburgo en España

Retrato de Felipe de Habsburgo.

Felipe de Habsburgo no era español, nació en Flandes en 1478. Era Duque de Borgoña y Archiduque de Austria, entre otros, pero su relación con España no llegó hasta 1496 cuando se casó con Juana de Castilla, (conocida como Juana la Loca), hija de los Reyes Católicos, quienes pactaron la boda con el padre de Felipe, Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio.

Así pues, con su matrimonio con la infanta Juana, Felipe introdujo en España la dinastía Habsburgo, que reinó hasta el año 1700, cuando murió Carlos II, último Habsburgo que ostentó el trono español (aunque no sería el último si contamos al Archiduque Carlos, quién luchó por el trono contra el Borbón Felipe V, pero ya nos estaríamos metiendo en la Guerra de Sucesión, y eso lo dejamos para otro día).

El apelativo de “el Hermoso” se lo dio el rey francés Luis XII en 1501, quien recibió a la pareja en la ciudad francesa de Blois, durante el viaje que hicieron desde Flandes con destino a Castilla, donde serían reconocidos como legítimos herederos de la corona castellana (tras la muerte de los dos infantes castellanos que tenían preferencia sobre el trono). El monarca francés al ver a Felipe dijo: “He aquí un hermoso príncipe”.

Felipe de Habsburgo y Juana de Castilla.
Aunque si observamos los retratos de Felipe no nos parezca tan “hermoso”, este apodo le pudo ser otorgado debido a que era un galán como mucho éxito entre las damas y muy ágil en los deportes y la caza. Lo que si afirman textos de la época es que era un joven “bien proporcionado”.

A la muerte de Isabel I en 1504, el trono de Castilla caería a manos de su hija Juana pero en su testamento la reina católica había hecho constar que la corona la mantendría Fernando II de Aragón en el caso de que Juana "no quiera o no pueda entender en la gobernación", o sea, que no estuviera en sus cabales.

Por este hecho Felipe de Habsburgo y Fernando el Católico tendrían una seria disputa que pudo acabar en guerra, de no ser por la “retirada” del trono del rey aragonés. Convirtiéndose el noble flamenco en Felipe I de Castilla.

Su curiosa muerte ocurrió poco más de dos meses después de su coronación, en 1506, en Burgos, tras un partido de pelota. Sí, lo que hoy conocemos como pelota vasca. Al parecer, tras acabar el partido Felipe bebió agua fría que, al estar aún sudando, le provocó una fiebre que acabó con su vida, cuando contaba con 28 años de edad. Aunque otra teoría apunta a que la fiebre fue provocada por la peste.

Tras el fallecimiento de Felipe el Hermoso su hijo Carlos pasó a ser el rey de España. Carlos I de España y V de Alemania. 
Escudo de armas de Felipe el Hermoso
(tras su matrimonio con Juana).

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cartas por la Unidad

El 11 de septiembre del presente (2012) y con motivo de la Diada, hubo manifestaciones independentistas en la comunidad de Cataluña. Una semana más tarde (día 18) S. M. el Rey de España ha redactado una carta que ha sido colgada en la recién creada página web de la casa real.

Hay quien ve en la carta claras alusiones a esos sectores independentistas de Cataluña. y de otras partes de España. A continuación reproduzco el mensaje literalmente, tan solo he resaltado algunas frases en negrita, y opinad vosotros mismos:


Carta de S.M. el Rey Don Juan Carlos
Madrid, 18/09/2012
"...Carta de S.M. el Rey..."

S.M. Don Juan Carlos I.
No soy el primero y con seguridad no seré el último entre los españoles que piensa que en la difícil coyuntura económica, política y también social que atravesamos es imprescindible que interioricemos dos cosas fundamentales.

La primera es que solo superaremos las dificultades actuales actuando unidos, caminando juntos, aunando nuestras voces, remando a la vez. Estamos en un momento decisivo para el futuro de Europa y de España y para asegurar o arruinar el bienestar que tanto nos ha costado alcanzar. En estas circunstancias, lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas. No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia. Son, por el contrario, los más adecuados para la acción decidida y conjunta de la sociedad, a todos los niveles, en defensa del modelo democrático y social que entre todos hemos elegido.

La segunda es que, desde la unión y la concordia, hemos de recuperar y reforzar los valores que han destacado en las mejores etapas de nuestra compleja historia y que brillaron en particular en nuestra Transición Democrática: el trabajo, el esfuerzo, el mérito, la generosidad, el diálogo, el imperativo ético, el sacrificio de los intereses particulares en aras del interés general, la renuncia a la verdad en exclusiva.

Son esos los valores de una sociedad sana y viva, la sociedad que queremos ser y en la que queremos estar para superar entre todos las dificultades que hoy vivimos.

Fuente: casareal.es


Y hace pocos días he encontrado de casualidad otro escrito que trata sobre Cataluña y cómo ciertos sectores tergiversan la historia a placer. Desconozco la autoría de la carta, pero supuesta mente ha sido redactada por un catalán que, desde su niñez, le han sido inculcados unos valores y una historia que, con el paso del tiempo, ha descubierto que no era exactamente como se la contaron. Aquí la carta:


Carta de un catalán:

Señera, bandera de Cataluña.
Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare, Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro"... Veíamos la predicción del tiempo en la TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera (la Senyera).

Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia, y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

En la primavera cogíamos las Xirucas (Chirucas, marca de calzado), y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa , el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos...

Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán.

Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español. Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas).

En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada, otro mito.

Descubres que el "Caganet" del belén es una "tradición" que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una "ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes] podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo.

Yo no escribo cartas porque ya bastante tocho he metido... Y si alguien sabe el origen o el autor de esta última carta que, por favor, lo diga en los comentarios.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Un duelo con dos perdedores


Estatua de Carlos I de Nápoles
 y Sicilia (Carlos de Anjou).

La historia de tan inverosímil duelo nos lleva al año 1282, cuando los sicilianos se rebelaron contra el hasta entonces su rey, el francés Carlos de Anjou, y ofrecieron la Corona de Sicilia (que comprendía no solo la isla de Sicilia, sino también Nápoles) al monarca aragonés Pedro III.

Arrancó entonces una guerra entre ambos soberanos. Una guerra que nos ha dejado una de esas curiosas historias que gusta comentar. Ambos reyes deseaban acabar lo antes posible con esa guerra así que acordaron que el soberano de Sicilia sería quien saliera vencedor de un duelo. Así de primeras fueron muy valientes, pero debieron pensárselo mejor, porque durante las negociaciones para acordar los detalles de la lucha sustituyeron el combate entre reyes por una batalla entre doscientos caballeros, cien por cada facción. Así pues, los caballeros que salieran vencedores darían el reino siciliano a su señor, Carlos de Anjou, o Pedro de Aragón.

Retrato de Pedro III de Aragón.
El día fijado para el lance fue el 1 de junio de 1283 en Burdeos, territorio inglés por entonces. Pero como no se había fijado una hora, cada rey acudió en momentos distintos del día, Pedro de Aragón por la mañana, y Carlos de Anjou por la tarde, sin coincidir, por lo que ambos se consideraron vencedores y acusaron al contrario de cobarde por no presentarse al encuentro.

Como era de esperar, este, en principio, tan determinante duelo no decidió nada ni cambió el curso de la guerra.

Finalmente la guerra acabó mucho más tarde, en 1302, con la firma de la Paz de Caltabellota, en la que se hacía constar la división del reino en dos: Sicilia, que pasaría a manos aragonesas, aunque como reino independiente, y Nápoles, cuya soberanía volvería a la casa Anjou.

lunes, 12 de marzo de 2012

La capital de España

El artículo cinco de la constitución española dice: "La capital del Estado es la villa de Madrid". Pero no siempre ha sido así. En esta cápsula repasaremos brevemente el baile de capitales de España a lo largo de los últimos siglos.

Escudo de la ciudad de Burgos,
donde se puede leer la
inscripción: "caput castellae".
Durante la edad media no existía el concepto de capital de estado, básicamente porque no había una corte estática, sino itinerante. Los monarcas no fijaban su residencia en un solo lugar, sino que se alojaban en los distintos palacios reales a su disposición en las distintas ciudades del reino.

Aún no habiendo capital de nación como la entendemos hoy día, existían ciudades con cierta distinción. De esta manera nos encontramos en el Reino de Castilla con “caput castellae”, la cabeza de Castilla, honor que vestía la ciudad de Burgos. A su vez, en la Corona de Aragón nos encontramos con Barcelona, la ciudad condal, sede del Conde de Barcelona; y la “cabeza del reino de Aragón”, como llamó a la ciudad de Zaragoza el rey aragonés Pedro IV el del puñalito.

Ya en el siglo XVI, con la unificación de España, Carlos I nombra a Toledo “ciudad imperial”. Aunque a punto estuvo de investir a Granada como capital, debido a la pasión que sentía hacia tal ciudad, pero sus asesores le convencieron de que estaba demasiado lejos de sus intereses en Italia y Centroeuropa.

"Palacio de Carlos V", en Granada.
Finalmente, en 1561 Felipe II nombra Madrid como capital española. Aunque años más tarde, tras la unificación de España y Portugal (1580 a 1640) estuvo a punto de llevar la capitalidad a Lisboa.

Un momento… ¿finalmente? No, no… aún se mudo un par de veces más. 

A comienzos del siglo XVII la capital pasó a ser Valladolid pero solo durante cinco años (1601 a 1606), tras los cuales volvió a Madrid.

Alfonso XIII estuvo a punto de trasladar la capital nacional a Barcelona en 1888, debido al auge que experimentaba la localidad. Pero esta opción no llegó a consumarse.

Mapa del comienzo de la Guerra Civil
Española.
El último desplazamiento de la capital española ocurrió en el siglo XX. Durante la Guerra Civil Española el bando republicano trasladó la capital a Valencia y más tarde a Barcelona, mientras el bando nacional situó “su capital” en Burgos. Al finalizar la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, y hasta el 17 de octubre, se mantiene la capital en la ciudad de Burgos.

Y desde el 18 de octubre de 1939 hasta el día de hoy la capital de España es la Villa de Madrid.


Y yo pregunto…

  • ¿Se habría independizado Portugal de haber ostentado la capitalidad de España?

  • ¿Existiría menos sentimiento independentista en Cataluña si Alfonso XIII hubiera llevado la capital a Barcelona?

lunes, 5 de marzo de 2012

El Gran Capitán

Retrato de Gonzalo
Fernández de Córdoba. 
Don Gonzalo Fernández de Córdoba fue un militar español que desde los doce años estuvo al servicio de la corona.

Participó en la Guerra de Granada donde se destacó en batallas como el sitio de Tájara o la toma de Íllora. Debido a su amistad con el rey moro de Granada Boabdil fue elegido para negociar la rendición de la ciudad.

Debido a la ocupación francesa de Nápoles (Guerra italiana de 1494-1498) se le encomendó el mando de los ejércitos que se disponían a marchar a Italia. Partió del levante español con una flota de 60 navíos en los que embarcaron 6.000 soldados de infantería y 700 de caballería. Tras tres años de lucha Gonzalo Fernández de Córdoba consigue derrotar a los franceses, recibiendo el apodo de El Gran Capitán debido a sus dotes estrategas.

También combatió “al turco”. España le comisionó para dirigir una fuerza de 8.000 hombres (más otros 2.000 que se le unirían en Mesina, Italia) que debía ayudar a Venecia con la ocupación turca del Peloponeso (actualmente en Grecia).

Cuadro del final de la Batalla de Ceriñola,
 por Federico de Madrazo.
El segundo viaje a Italia de El Gran Capitán fue provocado por la Guerra de Nápoles de 1501-1504. Durante este conflicto Córdoba encabezó al ejército español, logrando grandes victorias como la de la batalla de Ceriñola (Cerignola en italiano), que derrotó a los franceses en una hora y en la cual los arcabuceros españoles dispararon hasta en 4.000 ocasiones, y la batalla del Garellano (río Garigliano). No me extiendo demasiado que estas batallas bien se merecen su propia cápsula.

Terminada la guerra El Gran Capitán ejerció como virrey de Nápoles.

Mapa del s. XVI, con las posesiones
aragonesas en naranja y las batallas
importantes reseñadas.
Otro hecho importante por el que es un gran personaje de la historia militar española es porque revolucionó las técnicas militares del ejército, introduciendo varias reorganizaciones. Modificaciones como la creación de las coronelías (unidad que incorporaba cuatro compañías, lo que la hacía más poderosa pero igual de rápida, y que más tarde “evolucionaría” en los Tercios), el doblar la proporción de arcabuceros (uno por cada cinco infantes) y dotó de espadas cortas y lanzas arrojadizas a dos de cada cinco soldados para que pudieran escabullirse entre las largas picas de mercenarios esguízaros suizos y lansquenetes alemanes y poder herirles mortalmente en el vientre.

Y algo más tuvo que influir a los soldados porque los franceses que lucharon contra aquellos españoles afirmaron que “no habían combatido con hombres sino con diablos”.

Tras la muerte de Isabel I de Castilla, Fernando el Católico comenzó a sospechar de que El Gran Capitán pudiera liderar una posible rebelión independentista en Nápoles, por lo que le apartó del gobierno.

Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, murió en Loja (Granada) el 2 de diciembre de 1515.

Y corregidme si me equivoco.

lunes, 13 de febrero de 2012

Los Almogávares y la conquista de Grecia

Escudo del Reino
de Aragón.

Los Almogávares fueron los hombres que integraron una unidad de élite entre los siglos XIII y XIV, en principio, al servicio de la Corona de Aragón, combatiendo a los musulmanes del sur de la península y a los otomanos. Y digo al principio porque con el tiempo se convirtieron en mercenarios, formando la Compañía Catalana de Oriente, fundada por Roger de Flor (caballero templario), y no faltándoles el trabajo debido a su efectividad.

Eran tropas de choque, pura infantería ligera. Combatían a pie, no usaban armaduras y empleaban armas ligeras. Su aspecto era sucio y desaliñado, por lo que hoy en día en países como Grecia y Albania la palabra “catalán” es sinónimo de feo y guarro.

Representación de un
Almogávar golpeando el
arma contra una piedra.
La imagen de estos soldados con pelo y barba larga, sucios y embrutecidos, golpeando sus armas contra piedras de fuego (que siempre solían llevar consigo) de las que saltaban chispas, y profiriendo su grito de guerra "Aur, aur... desperta ferro" (escucha, escucha... despierta el hierro) causaban pánico entre sus enemigos en los momentos previos al combate.

Los Almogàvers (nombre original, en catalán) provenían, en un principio, de los pirineos aragoneses, pero acabaron integrándose hombres de todas partes del reino y hasta de otros lugares de la península, sobre todo de clase baja. Su idioma era el catalán (aunque también empleaban el aragonés).

No voy a extenderme con las batallas en las que tomaron parte (así tengo material para muchas más cápsulas, ejem…) pero en 1310, en su faceta de mercenarios, fueron contratados por el entonces duque de Atenas Gutierre V de Brienne para luchar contra Tesalia. Los Almogávares vencieron pero no cobraron sus salarios, por lo que en 1331 lucharon contra las tropas del propio conde de Brienne en la conocida como Batalla de Cefis, en la que 3.500 almogávares (a los que habría que restar los turcos que luchaban a su lado y que huyeron antes de comenzar el combate) vencieron de forma ingeniosa a 15.000 soldados francos (que dominaban entonces el ducado griego). Los soldados aragoneses inundaron el campo de batalla utilizando las aguas del cercano río Cefis por lo que la caballería franca no pudo cargar contra ellos, quedando sepultada en el fango, permitiendo a los ligeros Almogávares eliminarlos con facilidad. Declararon soberano de Atenas y de Tebas al rey Federico II de Sicilia, integrándose en la Corona de Aragón. (El título de Duque de Atenas pertenece hoy en día al Rey de España.)

Mapa en el que figura el camino de los Almogávares.

Y como no hay nadie que cuente la historia como el Gran Reverte, aquí os expongo un artículo en el que cuenta brevemente la historia de esta terrible pero efectiva unidad militar y la famosa "venganza catalana" por el asesinato planificado de su comandante Roger de Flor:

UNA DE ALMOGÁVARES

De ese centenario se ha hablado poco, pues nadie puede hacerse fotos a su costa. Hace setecientos años justos, además de salvar el imperio bizantino del avance turco, los almogávares arrasaron Grecia. Fue un episodio sólo comparable a la conquista de América por bandas de aventureros sin nada que perder salvo el pellejo -que se cotizaba a la baja- y con todo por ganar si salían vivos. Pero en esta España donde los libros escolares no los determina la memoria, sino el pesebre donde trinca tanto sinvergüenza periférico y central, esas historias han sido eliminadas, o manipuladas en beneficio de los golfos que organizan el negocio en plazos de cuatro años: los que van de una urna a otra. El resto importa un carajo. De los almogávares, como de lo demás, no se acuerda casi nadie. Eran políticamente incorrectos.

Madrugando el siglo XIV, el emperador de Bizancio pidió ayuda para frenar el avance de los turcos, y la corona de Aragón envió sus temibles Compañías Catalanas. Lo hizo para quitárselas de encima. Estaban integradas por almogávares: mercenarios endurecidos en las guerras de la Reconquista y en el sur de Italia. Sus oficiales, de mayoría catalana, eran también aragoneses, navarros, valencianos y mallorquines. En cuanto a la tropa, el núcleo principal procedía de las montañas de Aragón y Cataluña; pero las relaciones mencionan apellidos de Granada, Navarra, Asturias y Galicia. Feroces y rápidos, armados con equipo ligero, combatían a pie en orden abierto, con extrema crueldad, y entraban en combate bajo la señera cuatribarrada de Aragón. Sus gritos de guerra eran Aragón, Aragón, y el terrible, legendario, Desperta, ferro.

Dibujo en el que podemos distinguir las armas
ligeras usadas por los Almogávares.
La historia es larga, tremenda, difícil de resumir. Seis mil quinientos almogávares recién desembarcados en Grecia destrozaron a fuerzas turcas muy superiores, matando en la primera batalla a trece mil enemigos, sin dejar con vida -eran tiempos ajenos al talante, al buen rollito y al diálogo entre civilizaciones- a ningún varón mayor de diez años. En la segunda vuelta, de veinte mil turcos sólo escaparon mil quinientos. Y, tras escaramuzas menores, en una tercera escabechina los almogávares se cepillaron a dieciocho mil más. Eran letales como guadañas. Además, entre batalla y batalla -españoles a fin de cuentas- pasaban el rato apuñalándose entre sí por disputas internas, o despachando a terceros en plan chulito, como los tres mil genoveses a los que por un quítame allá esas pajas acuchillaron en Constantinopla, durante una especie de botellón que terminó como el rosario de la aurora.

A esas alturas, claro, el emperador Andrónico II se preguntaba, con los huevos por corbata, si había hecho bien contratando a semejantes bestias. Así que su hijo Miguel invitó a cenar a Roger de Flor, que era el jefe, y a los postres hizo que mercenarios alanos los degollaran a él y a un centenar largo de oficiales. Fue el 4 de abril de 1305. Después de aquello los griegos creyeron que la tropa almogávar, sin jefes, pediría cuartel. Pero eso era desconocer al personal. Cuando apareció el inmenso ejército bizantino para someterlos, aquellos matarifes oyeron misa y comulgaron. Luego gritaron: Desperta ferro, Aragón, Aragón, y se lanzaron contra el enemigo, pasándose por la piedra a veintiséis mil bizantinos en un abrir y cerrar de ojos. Lo cuenta Ramón Muntaner, que estuvo allí: no se alzaba mano para herir que no diera en carne.

No quedó sólo en eso. Enterados los almogávares de que nueve mil mercenarios alanos -los que aliñaron a Roger de Flor- volvían a su tierra licenciados y con familia, les salieron al paso, hicieron picadillo a ocho mil setecientos y se quedaron con sus mujeres. Después, durante una larga temporada y pese a estar rodeados de enemigos, se pasearon por Grecia saqueando y arrasando, por la patilla, cuanto se les puso por delante. Fue la famosa venganza catalana. Y cuando no quedó nada por robar o quemar, fundaron los ducados de Atenas y Neopatría: estados catalano-aragoneses leales al rey de Aragón, que aguantaron durante tres generaciones hasta que con el tiempo, el sedentarismo y el confort, se fueron amariconando -hijo caballero, nieto pordiosero- y quedaron engullidos, como el resto de Grecia, por la creciente marea turca que había de culminar con la caída de Constantinopla.

Y ésa, colorín colorado, es la historia de los almogávares. Admitan que es una buena historia. Vive Dios. 


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