sábado, 4 de abril de 2015

Españoles disfrazados de árabes para alzarse con la victoria

En 1605 varios barcos con soldados españoles y caballeros de la Orden de Malta (que desde 1530 disfrutaban de la cesión de la isla de Malta, otorgada por Carlos I de España), trescientos cincuenta hombres en total, se aproximaron al puerto tunecino de Hammamet. Su intención no parece que fuese otra más que la de atizar un golpe al enemigo y, de paso, saquear la ciudad.

Uno de los cañones que defendían el puerto de Hammamet.
El puerto estaba esperando la llegada de una escuadra turca, y los cristianos, conocedores de esa información, la aprovecharon en su beneficio. De entre los navíos de su flota, embarcaron en veleros que prepararon al estilo musulmán. Vistieron las naves y a ellos mismos con telas, ropajes y turbantes moros. Portaban banderas árabes y hasta tocaban instrumentos mahometanos.

Atracaron y desembarcaron en las narices del enemigo, recibidos por una muchedumbre de soldados y habitantes de Hammamet que ansiaban la llegada de tropas amigas para hacer negocio. Pero en cuanto españoles y caballeros pusieron pie en tierra los tunecinos se percataron del engaño. Tras la sorpresa inicial, los tunecinos recibieron arcabuzazos y una embestida que provocó el pánico entre esos soldados e inocentes. Los soldados del puerto, desconcertados y pisoteados por el propio pueblo al que defendían y que huía hacia la ciudad con la esperanza de salvar el pellejo, no pudieron hacer nada por repeler el asalto.

Los cristianos saquearon la ciudad y se llevaron centenares de prisioneros, justo antes del socorro de las tropas que estaban de camino a la ciudad, tal como atestigua el alférez Alonso de Contreras en sus memorias: 

"(...) Capturamos a todas las mujeres y a los niños, algunos hombres (...); entramos en la ciudad, la saqueamos. Embarcamos setecientas almas. Vienen de improviso más de tres mil moros en su ayuda, tanto a pie como a caballo, por lo que prendimos fuego a la ciudad y embarcamos (...) Después de ésto regresamos a Malta, contentos; ahí derroché un poco de lo que había ganado"

Las memorias de este soldado, que alcanzó el rango de Capitán y que sirvió en Flandes, son las que, dicen, inspiraron a Arturo Pérez Reverte  para escribir la saga de novelas "Las aventuras del capìtán Alatriste".

lunes, 9 de marzo de 2015

El Virrey detenido por su guardia

Retrato de Ambrosio O'Higgins.
Ambrosio O'Higgins fue un militar español de origen irlandés. Ocupó el cargo de Gobernador de Chile y, posteriormente, Virrey de Perú (1796-1801), cargo que nos arroja la anécdota que cuento a continuación.

Para acabar con altercados nocturnos, el Virrey ordenó implantar un toque de queda en Lima, y todo el que anduviera por la calle a partir de las diez de la noche sería detenido. Ambrosio exigió que la justicia fuese igual para todos.

La primera noche con toque de queda implantado, el Virrey salió a la calle a comprobar su correcto cumplimiento. Se cruzó con cuatro de las cinco guardias, a mando cada una de un capitán, las cuales, tras saludarle, continuaron su camino.

Pero la quinta guardia detuvo al Virrey. El capitán de ésta declaró que "la ley es la ley y yo solo cumplo órdenes". Un detalle que agradó al Virrey, a pesar de haber sido detenido. Así que los otros cuatro capitanes fueron destituidos por no realizar correctamente su trabajo.

El hijo de Ambrosio, Bernardo O'Higgins Riquelme, es considerado un héroe de la Independencia de Chile y fue Director Supremo de este país, una vez independizado.

domingo, 1 de marzo de 2015

La misa española en Inglaterra (Batalla de Cornualles)

Los ingleses se jactan de que nadie les ha derrotado en las islas británicas desde hace mil años. Craso error, y para muestra un botón.

Juan del Águila y Arellano
(Museo de Versalles).
Enrique III de Navarra, de religión protestante, llegó al trono francés. Cosa que irritó sobremanera al Papado, quien, junto con España, decidieron guerrear al hereje. Inglaterra entró en la pelea del bando francés, mandando tropas al país galo.

Juan del Águila (Maestre de Campo de los Tercios) encomendó a Carlos de Amézquita una expedición de castigo a Inglaterra. Con cuatro galeras y cuatrocientos hombres, el vasco Amézquita desembarcó en la Bahía de Mount (Cornualles) el 2 de agosto de 1595.

Los españoles tomaron varias ciudades y fortificaciones sin que los soldados ingleses que guarnecían la zona (se cuenta que hasta tres veces superiores en número a las tropas españolas) se decidieran a entablar batalla.

Antes de levar anclas, los españoles decidieron realizar una misa en suelo inglés, y eso que Isabel I de Inglaterra castigaba como delito de traición el que sus ciudadanos asistieran a una misa católica. Además, prometieron erigir un monasterio cuando los herejes ingleses fueran vencidos.

Una vez en el mar, una flota de 40 barcos mercantes y seis de guerra, comandada por Francis Drake, intentó dar caza a las galeras españolas. El navío inglés que logró darles alcance fue hundido. Existen distintas versiones de esta batalla, que sitúan las perdidas inglesas en hasta cuatro naves hundidas. En estos enfrentamientos sufrieron veinte bajas, las únicas de la expedición.

Sirva este ejemplo para demostrar esa falacia de que nadie ha conseguido ganar una batalla en las islas británicas. Los españoles vencieron y deambularon a sus anchas, embarcando y avanzando por la costa inglesa.

miércoles, 18 de febrero de 2015

El ingenio de Quevedo

Un calambur es un juego de palabras en el que se aprovechan la similitud de palabras con distintos significados o se cambian la posición de las sílabas para crear un nuevo significado. El más famoso, me atrevería a decir, de la lengua española, es el que cuentan que protagonizó Francisco de Quevedo con la reina Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV de España.

La reina tenía un problema de cojera y reaccionaba de muy malos modos cuando conocía de alguien que cotilleara sobre el mismo. Así pues, unos amigos desafiaron a Quevedo a atreverse a llamar coja a la reina. Quevedo tiró de astucia con la intención de cumplir el reto sin ser objetivo de la ira de la soberana.

Don Francisco se presentó ante la reina portando un ramo de claveles blancos en una mano, y uno de rosas rojas en la otra y espetó a la reina: "Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja" ("Entre el clavel y la rosa su majestad es coja").

Lo que no ha llegado hasta nuestros días es si la reina se percató de la burla. Pero teniendo en cuenta que ese día Quevedo conservó su cabeza, todo indica que no.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

La máscara de V de Vendetta y Los Tercios

La máscara de la foto que acompaña este texto es la de Guy Fawkes. Aunque mundialmente es más conocida como la máscara de Anonymous, pues es empleada por este grupo para guardar la privacidad de sus miembros y simpatizantes cuando se manifiestan ante ciertas injusticias.

A su vez, el movimiento Anonymous ha copiado esta careta de la película "V de Vendetta" (2005), adaptación al cine del comic homónimo (1982-1988) que cuenta los lances de un personaje que oculta su rostro con una careta de Guy Fawkes, y que pretende derrocar al gobierno autoritario de un imaginado Reino Unido fascista.

El origen de esta máscara se remonta a comienzos del siglo XVII, y representa los rasgos del inglés que le ha dado nombre: Guy Fawkes. Era católico, y sirvió como mercenario en Flandes junto a los tercios españoles. Fijaos que la máscara representa muy bien como serían los rasgos de un soldado del siglo XVII, con ese bigote y la chiva.

Llegó a presentarse al rey Felipe III para que apoyase una revuelta contra el rey protestante inglés Jacobo I, debido a las persecuciones a las que los católicos eran sometidos y marginados. Para en su lugar entronar a un monarca católico. El rey español se negó a colaborar en tal empresa, a pesar de estar en guerra con Gran Bretaña (Guerra de los ochenta años). Fawkes "italianizó" su nombre, haciéndose llamar Guido Fawkes, y continuó con la idea de la rebelión católica en Inglaterra. 

Era parte importante de lo que se conocería como la Conspiración de la pólvora. Un grupo de católicos que alquiló un sótano bajo la Cámara de los Lores (el Parlamento), en el Palacio de Westminster, y lo llenaron con treinta y seis barriles de pólvora con el objeto de matar a todos los diputados. El plan incluía asesinar al rey y su familia.

Representación de los conspiradores (1605).
Guido Fawkes era el encargado de hacer detonar la pólvora, pero fue descubierto cuando salía del sótano bajo el Parlamento. Fue detenido, torturado y condenado a la horca, pero nunca desveló los nombres de sus cómplices, salvo los de aquellos que ya estaban muertos.

Desde entonces, cada 5 de noviembre, fecha de la detención de Fawkes en 1605, se celebra en Reino Unido y otras regiones anglófonas la noche de Guy Fawkes, el terrorista que quiso volar el Parlamento y no pudo.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El origen erróneo de la bandera republicana

Bandera de la Segunda República
(1931-1939).
La tricolor, la bandera utilizada durante la Segunda República Española, es el pendón con el que se identifica gran parte de la izquierda española, o, al menos, la izquierda más republicana. Es una bandera muy lucida en determinado tipo de manifestaciones, y se ha puesto mucho más de moda recientemente debido a la decisión de Su Majestad D. Juan Carlos I de abdicar.

La bandera republicana tiene en su diseño dos diferencias con respecto a la rojigualda actual, además del escudo que corresponda. Para empezar, las tres franjas de la bandera republicana son del mismo ancho, mientras las de la rojigualda difieren, la central es el doble de ancho que las rojas.

Bandera de la Primera República
 (1873-1874).
Pero el adjetivo "republicana" no es el más correcto para referirse a esta enseña, puesto que hay otra bandera republicana, la de la Primera República Española, y no es tricolor, sino rojigualda. Este simple dato es desconocido por gran parte de los que enarbolan la tricolor, que asocian rojo y gualda a monarquía o, peor aún, a franquismo.

En cuanto a la diferencia de colores, el pabellón de la Segunda República añade el morado a la banda inferior. El origen de este color se debe a que se deseaba añadir a Castilla en los colores de la bandera nacional, puesto que se relacionaba el rojo y amarillo con los tonos de la Corona de Aragón, apreciándose discriminación hacia la histórica tierra castellana.

De esta forma, se incorporó una banda morada al pabellón de la Segunda República, para intentar hacerla más "nacional". Pero este gesto, en principio de buena fe, es considerado un error vexilológico, pues el color histórico de Castilla no es el morado, sino el rojo carmesí. Pero con el paso del tiempo, el rojo de antiguas banderas acaba perdiendo color y asemejándose más al morado. Y esto mismo le ocurre al blasón de los Comuneros de Castilla, una enseña que se ha reproducido y es usada en la actualidad por parte de la izquierda española. Se trata de un paño de fondo morado y un castillo en el centro, cuando en realidad el fondo era rojo carmesí.

Recreación de banderas comuneras.

Sobre temas históricos, y más en éste, siempre hay diversas teorías, versiones y opiniones. Me encantaría que aprovechaseis los comentarios para ofrecer vuestras aportaciones sobre la bandera tricolor y su morado.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Monumento a Blas de Lezo

Inauguración de la placa en Cartagena de Indias (Colombia).
En 1741 Blas de Lezo impidió, mediante una trabajada estrategia, que los ingleses tomaran el puerto más importante de América: Cartagena de Indias. Una batalla que duró tres meses y donde Inglaterra salió escaldada. Lezo es el principal protagonista de esta victoria, una de las más importantes de la historia de España en América.

En cambio, es un gran desconocido para una mayoría de la sociedad española. Su figura no ha sido para nada ensalzada u honrada salvo, quizás, en círculos militares.

Y si hay homenajes no son para él. El 31 de octubre (2014) se honró a los combatientes en la batalla de Cartagena de Indias, pero tan solo a un bando, a los ingleses. Al acto acudieron los Príncipes de Gales, pero no fue en Londres, sino en la propia Cartagena. Y precisamente sobre el castillo de San Felipe que los cartageneros defendieron durante tres meses del asalto inglés se colocó una placa conmemorativa en la que podía leerse:

"Esta placa fue develada por sus altezas reales el Príncipe de Gales y su esposa la Duquesa de Cornualles, en memoria al valor y sufrimiento de todos los que murieron en combate intentando tomar la ciudad y el Fuerte de San Felipe bajo el mando del almirante Edward Vernon en Cartagena de Indias en 1741".

La citada placa ha generado quejas sobre la "bajada de pantalones" que supone realizar tal ofrenda a quien intentó someter a la ciudad. Y finalmente ha sido retirada pocos días después de su inauguración. Pero antes de su retirada un cartagenero indignado la emprendió a martillazos con la misma.

Momento de la inauguración de la escultura a Lezo en Madrid.

Pero hoy, 15 de noviembre, España ha saldado su deuda con este héroe español. Se ha colocado una estatua en la madrileña Plaza de Colón, en un acto presidido por Juan Carlos I, entre otras autoridades.

El monumento no se ha erigido por decisión del gobierno de España o de la alcaldía de Madrid, sino que ha sido la asociación "Monumento a Blas de Lezo" la que ha promovido una suscripción popular para poder encargar la talla del almirante.

Desde aquí mando mi enhorabuena y agradecimiento a esta asociación y a todas las entidades colaboradoras.

No se vosotros, pero yo ya tengo un lugar más que visitar en Madrid.

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